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Los soldados que volvieron a ser humanos.



El soldado que ves se llamaba Harry Farr,y fuè fusilado por cobarde.Junto con otros 306 camaradas que se negaron a seguir peleando.
El ministro de Defensa inglès,ha decidido que los 306 ejecutados serán perdonados. No se revisará caso por caso, sino que se tratará de un indulto simbólico general que los considerará también víctimas de la guerra.

Los argentinos tenemos un Club de Fòbal que le hace Honor a Uno de los Generales que ,tristemente,estuvieron en esa contienda.Cuando te fijas porquè le pusieron ese nombre,te das cuenta lo cabeza de termo que somos.

Douglas Haig.


Se dice de èl...

."Los generales que enviaban a la muerte a sus soldados en oleadas sucesivas sobre las fortificadas trincheras alemanas nunca vieron cuestionado su valor. Privilegios del mando. El general Douglas Haig sólo cumplió con su deber cuando lanzó las divisiones 21º y 22º contra la defensa enemiga en la batalla de Loos. A las 11 de la mañana del 26 de septiembre de 1915, los soldados iniciaron su avance, a pesar de que el bombardeo anterior de la artillería británica había durado sólo 20 minutos y no había provocado ninguna baja entre los alemanes ni dañado sus defensas."
De los diez mil hombres que ese día se lanzaron al ataque no menos de 385 oficiales y 7.861 soldados resultaron heridos o muertos. Los alemanes, por su parte, no sufrieron ni una sola víctima.
El prestigio de Haig no sufrió ninguna rémora. En diciembre de 1915 fue ascendido al puesto de jefe máximo de la Fuerza Expedicionaria Británica. Y lo peor estaba por venir por culpa de la batalla del Somme. Comparado con lo que ocurrió en el primer día en el Somme, lo de Loos fue un almuerzo campestre.
En esa primera jornada, los británicos sufrieron 57.470 bajas, incluidos 19.240 muertos. En el conjunto de la batalla, los ejércitos que participaron en los combates perdieron más de un millón de hombres, entre muertos y heridos. Pocas veces la vida humana había valido tan poco en una guerra que tenía lugar en la civilizada Europa.
Haig recibió el sobrenombre de "carnicero del Somme".
Tras la guerra, Haig recibió el título nobiliario de barón por los servicios prestados al imperio, con el estipendio de 100.000 libras.

Dejó una frase para los anales de la estupidez militar: "La ametralladora nunca reemplazará al caballo como instrumento de guerra".

Al funeral de Haig asistieron 100.000 personas.

90 años despùes,podemos sentirnos camaradas de esos soldados fusilados,porque se negaron a matar.
90 años despùes,podemos darles el descanso que su moral y ètica merecen.

Por otro lado,no puedo dejar de sorprenderme con la facilidad que le damos nombres a Pueblos,aeropuertos,Avenidas,Escuelas, y Salas de lectura de la Biblioteca Nacional,a lacras de mierda.

No aprendemos màs.
Ponele.



Comment (1)

"Nobody´s heros " que le llaman no?