De fracaso en fracaso, hasta la victoria final.
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El instante Dylan Thomas del viernes.



Un cambio en los climas del corazón...

Un cambio en los climas del corazón
vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla
sobre la tumba helada.
Un clima en la comarca de las venas
cambia la noche en día; la sangre entre sus soles
ilumina al viviente gusano.

Un cambio en el ojo advierte a tiempo
la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora
una muerte mientras surge la vida.

Una sombra en el clima del ojo
es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe
sobre una tierra sin arpones.
La semilla que del lomo hace una selva
divide en dos su fruto; y la mitad se escurre
lenta en un viento dormido.

Un clima en la carne y el hueso
es seca y húmeda; el viviente y el muerto
se mueven como espectros ante el ojo.

Un cambio en el clima del mundo
vuelve espectro al espectro; y cada niño dentro su madre
se repliega en su doble de sombra.
Un cambio echa la luna dentro del sol,
tira de las ajadas cortinas de la piel;
y el corazón entrega a sus muertos.
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Mucho Obrigado! [ Geddy Lee dixit]

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Lula. Las venas por fín cerradas de América Latina.




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El optimista del gol cumple años.



Martín, SALUD, PESETAS Y LECHE EN LAS TETAS!!!
ponele.
11:16 0 comentarios

Elogio del cafe con leche.



"Yo me acuerdo que hace años, cuando todavía existían los bares automáticos, ibamos con Xul Solar a uno que quedaba en Córdoba y Callao.
A Xul le gustaba experimentar y como era un inventor nato, y habíá inventado cosas espléndidas, trataba de hallar combinaciones posibles entre los alimentos.
Asi, llegó a mezclar café negro con salsa de tomate (verdaderamente repugnante) o sardinas con chocolate (atroz). Probábamos juntos esas mezclas y él mismo comprendía que eran incompatibles los elementos mezclados.
Yo creo que las buenas combinaciones ya fueron inventadas y que nada podrá superar al café con leche (su inventor debe haber sido un ser excepcional) que es riquisimo y que es la combinación por excelencia"


Jorge Luis Borges.
Ponele.
9:33 0 comentarios

Piquetes blancos, piquetes negros...este corte si....este no...



Hace un tiempo Roberto Gargarella ofreció a través de Página 12, una contundente mirada sobre el tema que enloquece a un sector de la Argentina. Piquetes,cortes de calles o rutas,la irremediable protesta civil, donde los puños se agotaron ante las puertas cerradas, o la versión "cool", esto es, cuando las clases privilegiadas discuten su riqueza ante la mirada de los que nada tienen.

Mr Gargarella lo explica mejor...

Cortes de ruta: no todo es lo mismo.
Por Roberto Gargarella



Hay en la discusión sobre los cortes de ruta una triste superficialidad, casi de niños, que lleva a que muchos sostengan la idea de “si los otros pueden, entonces yo también” (“si a los demás les toleran el corte de ruta, entonces no me digan nada por el mío”). La pretensión es errónea: el derecho no sanciona, por caso, el “hurto famélico” (no pena al hambriento que roba un pedazo de pan), pero eso no justifica que otra persona, bien alimentada, robe comida y diga “a mí tampoco me castiguen.”

Del mismo modo, el derecho excusa el homicidio en defensa propia, al tiempo que condena al simple homicida, aunque éste diga: “Si al que mató en defensa propia no lo sancionaron, ¿por qué a mí sí?”. Simplemente, no todo es lo mismo.



En el caso de los cortes de ruta, el error (más que error suele ser una falta de respeto, que ha venido acompañada por inaceptables expresiones racistas) consiste en equiparar el accionar de algunos grupos piqueteros, como –pongamos– el de los desocupados de Mosconi o Tartagal, con el que hoy lleva a cabo la “gente del campo.”
Y se trata de casos diferentes, que deben ser tratados de modo diferente.
Es un error pensar que las acciones de distintos grupos se igualan por el simple hecho de que recurran al mismo instrumento (“piquete”, “cuchillo”) para llevarla a cabo.

Sostengo desde hace años que el derecho debería tomar una posición menos hostil de la que ha solido tomar frente a los cortes de ruta producidos por algunos grupos –típicamente, desocupados–. Cuando muchos jueces, con absoluta soltura y brutalidad, decían “aquí sólo importa que estos manifestantes cortaron una avenida y eso es un delito”, fue necesario señalar que en tales situaciones solía haber otros derechos en juego, que tales derechos eran demasiado importantes y que esos derechos ignorados por los jueces podían exigir una revisión de su sentencia.

Según entiendo, el derecho debe tomar en cuenta fundamentalmente dos criterios al momento de decidir en tales situaciones de protesta. Primero, debe prestar atención a la gravedad del derecho afectado (el derecho que da razón a la protesta). Segundo, debe examinar qué alternativas razonables tiene el grupo que protesta para hacer conocer a los demás –y especialmente a las autoridades públicas– dicha afectación de derecho, y favorecer así el remedio de la situación que padece.

Tales criterios nos permiten esquivar la tonta dicotomía entre “piquetes buenos-piquetes malos”, “piquetes que me gustan-piquetes que no”. Por ejemplo, en lo personal, suelo simpatizar con una mayoría de los reclamos que presentan los estudiantes secundarios. Sin embargo, eso es diferente de decir que el derecho debería evaluar los cortes de calle de los estudiantes con la misma vara que los cortes producidos por desempleados empobrecidos.



La gravedad de los derechos (sociales) que se violan en el último caso y la carencia de medios institucionales para remediar su situación, por parte de estos desempleados (algo probado por la prolongación de su situación de miseria, en un país constitucionalmente comprometido a asegurar a todos derechos sociales básicos), tornan menos reprochables estas últimas acciones que las primeras. Dicho esto, es muy importante agregar algunas aclaraciones. Primero, ¡lo expuesto de ningún modo significa que los estudiantes secundarios deben ser procesados o encarcelados! En absoluto: hay muchas formas de advertencia, reproche o amonestación (y eventualmente excusa) en las que podría pensarse.

Segundo, lo dicho tampoco significa que los desempleados puedan protestar de cualquier modo, en cualquier caso: otra vez, importará conocer, siempre, los detalles del caso. Tercero, tampoco se infiere que los automovilistas no tengan derechos. No, lo que se afirma es lo opuesto: los jueces no pueden actuar como si sólo ellos los tuvieran.

¿Se dirige todo lo anterior a decir que los grupos que protestan en nombre del campo no tienen derecho a protestar porque son “ricos” o porque el Gobierno tiene razón? En absoluto. Por un lado, no es nada obvio que el Gobierno tenga razón y mucho menos que con sus acciones se haya convertido en acreedor de la confiabilidad colectiva. Por otro, los sectores allegados al campo –como cualquier sector que se sienta afectado por medidas de gobierno– tiene un obvio derecho a protestar, aunque la protesta tenga que ver (como en este caso) con su exclusivo autointerés por ganar cada vez más dinero. El hecho de que alguien proteste en nombre del interés propio (contra lo que suele decir la derecha frente a las protestas de los pobres) no desvirtúa el derecho a la protesta, sino que le da contenido.



El punto es que no todas las protestas son equiparables ni se encuentran igualmente justificadas, ni merecen el mismo amparo jurídico.

Finalmente, quienes defienden al campo deben ser obviamente protegidos en su derecho a protestar, aunque no merezcan ser igualmente excusados, desde un punto de vista jurídico, en caso de afectar, como hoy lo hacen, los derechos de terceros: ellos cuentan con innumerables medios alternativos –menos dañosos para los demás– para hacer visibles sus demandas y atendibles sus reclamos.






Ponele.
9:24 0 comentarios

VT Suena Mal saluda a Artemio, padre de Ramble Tamble.





Feliz cumpleaños, de Blog a Blog.
Ponele.
17:51 2 comentarios

Adios profesor Strauss





El mundo empezó sin el hombre, y acabará sin él.
La función primaria de la comunicación escrita es facilitar el sometimiento.
Así como el individuo no está solo en el grupo, ni nadie es la sociedad solo entre los demás, el hombre no está solo en el universo.
Ser humano significa, para cada uno de nosotros, pertenecer a una clase, a una sociedad, a un país, a un continente y una civilización; y para nosotros los moradores europeos, la aventura desarrollada en el corazón del Nuevo Mundo significa en primer lugar que no era nuestro mundo y que tenemos responsabilidades en el crimen de su destrucción.
La lengua es una razón humana que tiene sus razones y que el hombre no conoce.
El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.
Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio.
Todo casamiento es un encuentro dramático entre la naturaleza y la cultura, entre la alianza y el parentesco.
La ciencia sola no es capaz de responder todas las preguntas y, pese a su desarrollo, jamás lo será.
Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.

Claude Lévi-Strauss 1908-2009


Por mi parte, creo que la Antropología es la celebración de la curiosidad.
La Antropología, al contrario de otras ciencias , es vital y caprichosa por hacerse preguntas antes que tener respuestas, y entonces, con el tiempo se ha transformado, felizmente creo yo, en una disciplina incómoda.Este detalle, a mi entender , no es menor y quiero celebrarlo. Las huellas que el profe Strauss ha dejado, seguirán siendo observadas, meditadas y curiosamente reformuladas.
Ponele.

Marcelo Camisay
14:40 3 comentarios

Neil habla sobre el futuro de RUSH.

Que es muy prometedor, por cierto.
En principio,se juntan en Noviembre a charlar sus cosas, digamos, a chusmear...

... In this autumn of 2009, the three of us are poised on another kind of "reinvention." We have agreed to meet in Los Angeles in November, and discuss our future. We learned many years ago that when we finish one long project-like a two-year tour following a year or so of writing and recording for Snakes and Arrows-we don't make any further plans for a while. It's good to feel truly free for a time, and to clear your mind to focus on what you'd really like to do next.

Luego nos enterámos que el Profesor anda medio enchufado , como loco, y con ganas de romper los quinotos..leamos...[ aporta data interesante sobre el tema de las decisiones en la banda..]

... To this point, the three of us haven't even discussed what we might discuss, so to speak-so our ideas and shared enthusiasm for the entity of Rush will be fresh, spontaneous, and quite likely exciting. For myself, I'm open to anything we can all agree on (I've pointed out before that in a three-piece band, we need consensus, not democracy-it's no good having one outvoted and unhappy member). My favorite group activity is always songwriting and recording, and I've got some lyrical ideas and those new drumming frontiers to explore. However, those rhythmic concepts would also be inspiring for a new drum solo...



Entonces amigos,llegamos a lo interesante. Habíamos visto hace unos meses que Lifeson declaraba sobre lo interesante de ver a RUSH con una orquesta, [ avernturó incluso que 2112 sería una excusa ideal para llevarlo a cabo], y es Neil quien retoma la cuestión , sin avanzar mas allá del terreno conjetural...

if we decided to do a tour of some kind, maybe with an orchestra. We could write and record just a few songs, and release them some way. Or there were a couple of film-and-music projects we had discussed in the past. In any case, there are enough possibilities for future collaboration, and I am curious to see what we'll come up with. ...

Ok muchachos,me queda claro que...
-Hay disco nuevo, sea como sea y llueva o truene.
-Que la idea de una orquesta es, lamento decirlo, algo feo. No me puedo ubicar en ese formato.
-Hay gira-
-Y una vez más,....de Argentina ni lo sueñes.-

Ponele.


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Star Wars IV. A New Hope

Este es el rumor...¿Una nueva trilogía de ‘Star Wars’, con Steven Spielberg y Francis Ford Coppola de directores?

Sin dudas es muy seductora la idea, pero...
Reiterámos lo que dijimos hace un tiempo, a saber.






Es Mitologìa. Es Joseph Campbell. Es la historia de una familia. Es su Mùsica. Es el concepto de "Futuro usado". Es el Guiòn. Es de aventura. Es muy graciosa. Es revolucionaria (y en VT Suena Mal las Revoluciones son bienvenidas). Es el antes y el despùes en la tècnica de hacer y mirar Cine.Es Cine. Es el El Halcòn Milenario,la nave espacial que todo ser humano quiere volar. Es el Sable de Luz. Es Darth Vader el villano màs temido,admirado y reconocible de la Tierra. Es parte de nuestra Tradiciòn, al llevar a nuestros hijos a verla y cerrar el cìrculo que empezàmos en 1976. Es su sentido del valor y la amistad. Es su apertura, la màs impactante de la historia del cine. Es su final. Es su Marketing. Es la pelìcula mas odiada por la aristocracia del sèptimo Arte. Es arte. Es diseño. Es vanguardia. Es Yoda. Es el sonido. Es una sala en oscuridad esperando sus efectos demoledores. Es Artu. Es el Mal. Es el Bien. Es su segunda Parte,cuando segundas partes empezàron a ser buenas.Es mucho màs que celuloide.Es algo anclado a nuestra memoria viva para siempre.

Es La Guerra de Las Galaxias.
Todas nuestras mejores fantasìas estan en el espacio...

Ponele.
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Los invisibles del 17 de Octubre


Es muy interesante leer las opiniones de personas impactadas por el estallido del 17 de Octubre,en rigor de verdad, el acto más digno,valiente,original y profundamente genuino de esos que fueron "Los Invisibles" , los que nunca estában pero estában, los últimos de la fila, esos que llegaron hasta la Plaza en el año 1945.


"Yo estaba avergonzado e indignado. Eso es, indignado y avergonzado". Jorge Luis Borges.


"Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática, tantos intelectuales de izquierda marchábamos al lado de conservadores como Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal". Ernesto Sábato.

"El 17 de octubre fue preparado por la Policía Federal y la Oficina de Trabajo y Previsión, convertida en una gran máquina de propaganda tipo fascista..." Unión Cívica Radical

"...Es impresión generalizada que a menos que la oposición reaccione rápidamente, el apoyo popular a Perón crecerá como una bola de nieve permitiéndole competir electoralmente, como candidato del pueblo, con mejores posibilidades de las que se le asignaban hasta ahora... La rehabilitación de Perón se hará sentir en los países vecinos... Esto ha fortalecido la posibilidad de formación de un bloque de dictaduras en América del Sur, amigo de Rusia y hostil hacia los Estados Unidos" Embajada de los Estados Unidos.

"No sólo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión (esa gente) me recuerda las murgas de carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados. ¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre ¿ O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco?". María Rosa Oliver, escritora del grupo "Sur".

"En los bajíos y entresijos de la sociedad hay acumuladas miseria, dolor, ignorancia, indigencia más mental que física, infelicidad y sufrimiento. Cuando un cataclismo social o un estímulo de la policía moviliza las fuerzas latentes del resentimiento, cortan todas las contenciones morales, dan libertad a las potencias incontroladas, la parte del pueblo que vive ese resentimiento y acaso para su resentimiento, se desborda en las calles, amenaza, vocifera, atropella, asalta a diarios, persigue en su furia demoníaca a los propios adalides permanentes y responsables de su elevación y dignificación". Partido Socialista.





Los invisibles llegaron a la Plaza, en plena primavera.
Tenian mucha sed y encontraron el agua en las fuentes.

De una forma depositaron ,casi, lo único que llevában puesto.
Su fé.

Por vez primera apretaron entre sus manos y vieron directamente algo muy pequeño,frágil y valioso., algo que les pertenecía, y que ese día fué su más preciada victoria.

Vieron una Nación.
La pensaron propia y se animaron a no pedir permiso para entrar en ella.

Los invisibles llegaron caminando.
Los invisibles se fueron esperanzados.
Los invisibles volvieron a las sombras.
Los invisibles hoy son más invisibles que ayer.



Les dedico este día a mis padres Rodolfo y Ana.
Dos hermosos invisibles.

Ponele.

9:01 0 comentarios

Los Camisay. Diaguitas en la tierra de la libertad.



Un poco del orígen de mi apellido , importante ofrecerlo a usted querido lector en este infausto día, y apropiado para resaltar que antes que la " civilización" llegará a " descubrirnos".....no solo estábamos bastante civilizados ,sino que además teníamos vida propia, cultura y éramos muchos más...



La zona de los diaguitas eran los valles transversales del norte. Generalmente situan a los diaguitas en Tucuman, Catamarca y La Rioja en el noroeste argentino, en Chile se corresponde con el valle de Copiapó.

La descendencia Diaguita

En la actualidad la población que se identifica con el nombre de
Huascoaltinos, se localiza en asentamientos tradicionales de larga data a lo largo del río Tránsito, donde se encuentran los poblados y localidades llamadas: Juntas, La Marquesa, El Olivo, Chihuinto, Las Pircas, Alto Naranjo, Los Perales, Chanchoquín, La Fragua, La Arena, La Junta de Pinte, La Pampa, Conay, San Vicente, Junta de Valeriano y Albaricoque; cada una con agrupaciones de pocas viviendas.

Allí se encuentran sus moradores ancestrales, como las familias Campillay - principal linaje- , Tamblay, Camisay,Eliquitay, Cayo, Pauyantay, Seriche y Liquitay , compartiendo con otras provenientes de Argentina desde el siglo pasado, ya sea de algún criancero- cateador que se quedó a vivir entre esos angostos valles y cerros.

La primera evidencia de la adscripción étnica diaguita de las familias
huascoaltinas, son sus apellidos.
Estos se conservan desde siglos atrás y mantienen uno de los apócopes distintivos de la lengua kakán: la terminación "ay".

Una de las características típicamente kakán, aunque no exclusiva de estos apellidos indígenas, es la terminación "ay", la que constituye una evidencia para la identificación de los diaguitas del noroeste argentino.

Esta terminación dialectal o desinencia, también se encuentra presente en los apellidos y vocablos históricos de los primeros pobladores de los valles de Copiapó, Huasco, y Elqui y Específicamente en el huasco alto. Para Latcham, los apellidos de
estos indígenas constituyeron una evidencia irrefutable de su pertenencia a la cultura diaguita en tiempos históricos, indicando que los apellidos encontrados en los archivos parroquiales aún son Usados por sus descendientes...


Nosotros.
Ponele.


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12 de Octubre, el día del etnocidio americano.






Al momento de la Conquista, la población estimada para nuestro Continente superaba a la europea.

Si Europa tenía 50 Millones de habitantes, nosotros rondábamos en los 90/112 Millones.

En 150 años la población aborígen se había reducido a la cifra de 11 Millones...

Si lo ponemos en términos porcentuales,la población representaba el 20% del total de la humanidad,despúes (incluyendo a los europeos recien inmigrados),apenas al 3%....
Como afirma Todorov, si alguna vez se aplica con precisión a un caso la palabra genocidio, es a este. No solo en términos relativos, ya que hubo una destrucción del 90% sino tambíen en términos absolutos ya que murieron más de 70 millones de personas.



Cuando Colón llegó a la isla que actualmente es Haití y Santo Domingo, estaba habitada por un Millón de almas. Solo 50 años despúes quedaban 500.

Hoy se debería conmemorar el día Mundial del Exterminio, el Etnocidio y la Barbárie.



VT Suena Mal ha optado por recordar con tristeza solo ayer 11 de Octubre,(casi cerca de las 18 cuando el sol se pone en el horizonte), cuando tuvimos hace mucho, mucho tiempo, un último día perfecto de libertad....

Ponele.
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Héroe Mítico.

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Imaginación Sociológica.


Lo descubrí hará 3 años. Estaba en un bar mirando dossiers,hasta que empezé y.....wow!. Es raro de explicar pero fué muy parecido al momento de escuchar cualquier cosa por vez primera de Miles, o Rush o mirar alguna pintura que me guste.

Ok, aqui está, y espero los estimule, los haga meditar y forme en sus espíritus lo que en mi logró.




Hoy en día los hombres advierten con frecuencia que sus vidas privadas son una serie de añagazas.

Se dan cuenta de que en sus mundos cotidianos no pueden vencer sus dificultades, y en eso muchas veces tienen toda la razón: lo que los hombres corrientes saben directamente y lo que tratan de hacer está limitado por las órbitas privadas en que viven; sus visiones y sus facultades se limitan al habitual escenario del trabajo, de la familia, de la vecindad; en otros medios, se mueven por sustitución y son espectadores; y cuanto más cuenta se dan, aunque sea vagamente, de las ambiciones y de las amenazas que trascienden de su ambiente inmediato, más atrapados parecen sentirse.


Por debajo de esa sensación de estar atrapados se encuentran cambios aparentemente impersonales de la estructura misma de so¬ciedades de dimensiones continentales.
Los hechos de la historia contemporánea son también hechos relativos al triunfo y al fracaso de hombres y mujeres individuales. Cuando una sociedad se industrializa, el campesino se convierte en un trabajador, y el señor feudal es liquidado o se convierte en un hombre de negocios.
Cuando las clases suben o bajan, un hombre tiene trabajo o no lo tiene; cuando la proporción de las inversiones aumenta o disminuye, un hombre toma nuevos alientos o se arruina. Cuando sobrevienen guerras, un agente de seguros se convierte en un lanzador de cohetes, un oficinista en un experto en radar, las mujeres viven solas y los niños crecen sin padre. Ni la vida de un individuo ni la his¬toria de una sociedad pueden entenderse sin entender ambas cosas.


Pero los hombres, habitualmente, no definen las inquietudes que sufren en relación con los cambios históricos y las contradicciones institucionales. Por lo común, no imputan el bienestar de que gozan a los grandes vaivenes de la sociedad en que viven.
Rara vez conscientes de la intrincada conexión entre el tipo de sus propias vidas y el curso de la historia del mundo, los hombres corrientes suelen ignorar lo que esa conexión significa para el tipo de hombres en que se van convirtiendo y para la clase de actividad histórica en que pueden tener parte.
No poseen la cualidad mental esencial para percibir la interrelación del hombre y la sociedad, de la biografía y de la historia, del yo y del mundo. No pueden hacer frente a sus problemas personales en formas que les permitan controlar las transformaciones estructurales que suelen estar detrás de ellas.

No es de extrañar, desde luego. ¿En qué época se han visto tantos hombres expuestos a paso tan rápido a las sacudidas de tan¬tos cambios? Que los norteamericanos no hayan conocido cambios tan catastróficos como los hombres y las mujeres de otras sociedades, se debe a hechos históricos que ahora se van convir¬tiendo velozmente en "mera historia".

La historia que ahora afecta a todos los hombres es la historia del mundo. En este escenario y en esta época, en el curso de una sola generación, la sexta parte de la humanidad de feudal y atrasada ha pasado a ser moderna, avanzada y temible. Las colonias políticas se han liberado, y han surgido nuevas y menos visibles formas de imperialismo. Hay revoluciones, y los hombres sienten la opresión interna de nuevos tipos de autoridad.

Nacen sociedades totalitarias y son reducidas a pedazos. . . o triunfan fabulosamente. Después de dos siglos de dominio, al capitalismo se le señala sólo como uno de los medios de convertir la sociedad en un aparato industrial. Después de dos siglos de esperanza, aun la democracia formal está limitada a una porción muy pequeña de la humanidad.
Por todas partes, en el mundo subdesarrollado, se abandonan antiguos estilos de vida y vagas expectativas se convierten en demandas urgentes. Por todas partes, en el mundo superdesarrollado, los medios de ejercer la autoridad y la violencia se hacen totales en su alcance y burocrá¬ticos en su forma. Yace ahora ante nosotros la humanidad misma, mientras las supernaciones que constituyen sus polos concentran sus esfuerzos más coordinados e ingentes en preparar la tercera guerra mundial.

La plasmación misma de la historia rebasa actualmente la habilidad de los hombres para orientarse de acuerdo con valores preferidos. ¿Y qué valores? Aun cuando no se sientan consternados, los hombres advierten con frecuencia que los viejos modos de sentir y de pensar se han ido abajo y que los comienzos más recientes son ambiguos hasta el punto de producir parálisis moral.

¿Es de extrañar que los hombres corrientes sientan que no pueden hacer frente a los mundos más dilatados ante los cuales se encuentran de un modo tan súbito?
¿Que no puedan comprender el sentido de su época en relación con sus propias vidas? ¿Que, en defensa de su yo, se in sensibilicen moralmente, esforzándose por seguir siendo hombres totalmente privados o particulares?
¿Es de extrañar que .estén poseídos por la sensación de haber sido atrapados?

No es sólo información lo que ellos necesitan.
En esta Edad del Dato la información domina con frecuencia su atención y rebasa su capacidad para asimilarla. No son sólo destrezas intelectuales lo que necesitan, aunque muchas veces la lucha por conseguidas agota su limitada energía moral. Lo que necesitan, y lo que ellos sienten que necesitan, es una cualidad mental que les ayude a usar la información y a desarrollar la razón para conseguir recapitulaciones lúcidas de lo que ocurro en el mundo y de lo que quizás está ocurriendo dentro de ellos. Y lo que yo me dispongo a sostener es que lo que los periodistas y los sabios, los artistas y el público, los científicos y los editores esperan de lo que puede llamarse imaginación sociológica, es precisamente esa cualidad.


1
La imaginación sociológica permite a su poseedor comprender el escenario histórico más amplio en cuanto a su significado para la vida interior y para la trayectoria exterior de diversidad de individuos. Ella le permite tener en cuenta cómo los individuos, en el tumulto de su experiencia cotidiana, son con frecuencia falsamente conscientes de sus posiciones sociales. En aquel tumulto se busca la trama de la sociedad moderna, y dentro de esa trama se formulan las psicologías de una diversidad de hombres y mujeres. Por tales medios, el malestar personal de los individuos se enfoca sobre inquietudes explícitas y la indiferencia de los públicos se convierte en interés por las cuestiones públicas.

El primer fruto de esa imaginación --y la primera lección de la ciencia social que la encarna- es la idea de que el individuo sólo puede comprender su propia experiencia y evaluar su propio destino localizándose a sí mismo en su época; de que puede conocer sus propias posibilidades en la vida si conoce las de todos los individuos que se hallan en sus circunstancias.

Es, en muchos aspectos es una lección terrible, y en otros muchos una lección magnífica. No conocemos los límites de la capacidad humana para el esfuerzo supremo o para la degradación voluntaria, para la angustia o para la alegría, para la brutalidad placentera o para la dulzura de la razón. Pero en nuestro tiempo hemos llegado a saber que los límites de la "naturaleza humana" son espantosamente dilatados. Hemos llegado a saber que todo individuo vive, de una generación a otra, en una sociedad, que vive una biografía, y que la vive dentro de una sucesión histórica. Por el hecho de hecho de vivir contribuye, aunque sea en pequeñísima medida, a dar forma a esa sociedad y al curso de su historia, aun cuando él está formado por la sociedad y por su impulso histórico
La imaginación sociológica nos permite captar la historia y la biografía y la relación entre ambas dentro de la sociedad.




Esa es su tarea y su promesa. Reconocer esa tarea y esa promesa es la señal del analista social clásico. Es la característica de Herbert Spencer, ampuloso, verboso, comprensivo; de A. E. Ross, gracioso, revelador, probo; de Auguste Comte y Emile Durkheim; del intrincado y sutil Karl Mannheim. Es la cualidad de todo lo que es intelectualmente excelente en Carlos Marx; es la clave de la brillante e irónica penetración de Thorstein Veblen, de las polifacéticas interpretaciones de la realidad de Joseph Schumpeter; es base del alcance psicológico de W. E. H. Lecky no menos que de la profundidad y la claridad de Max Weber.

Y es la señal de todo lo mejor de los estudios contemporáneos sobre el hombre y la sociedad.
Ningún estudio social que no vuelva a los problemas de la biografía, de la historia y de sus intersecciones dentro de la sociedad, ha terminado su jornada intelectual. Cualesquiera que sean los problemas del analista social clásico, por limitados o por amplios que sean los rasgos de la realidad social que ha examinado, los que imaginativamente han tenido conciencia de lo que prometía su obra han formulado siempre tres tipos de preguntas:


1) ¿Cuál es la estructura de esta sociedad particular en su conjunto? ¿Cuáles son sus componentes esenciales, y cómo se relacionan entre sí? ¿En qué se diferencia de otras variedades de organización social? ¿Cuál es, dentro de ella, el significado de todo rasgo particular para su continuidad o para su cambio?


2) ¿Qué lugar ocupa esta sociedad en la historia humana? ¿Cuál es el mecanismo por el que está cambiando? ¿Cuál es su lugar en el desenvolvimiento de conjunto de la humanidad y qué significa para él? ¿Cómo afecta todo rasgo particular que estamos examinando al periodo histórico en que tiene lugar, y cómo es afectado por él? ¿Y cuáles Son las características esenciales de ese periodo? ¿En qué difiere de otros periodos? ¿Cuáles son sus modos característicos de hacer historia?


3) ¿Qué variedades de hombres y de mujeres prevalecen ahora en esta sociedad y en este periodo? ¿Y qué variedades están empezando a prevalecer? ¿De qué manera son seleccionados y formados, liberados y reprimidos, sensibilizados y embotados? ¿Qué clases de "naturaleza humana" se revelan en la conducta y el carácter que observamos en esta sociedad y en este periodo? ¿Y cuál es el significado para la "naturaleza humana" de todos y cada uno de los rasgos de la sociedad que examinamos?


Ya sea el punto de interés un Estado de gran poderío, o un talento literario de poca importancia, una familia, una prisión o un credo, ésos son los tipos de preguntas que han formulado los mejores analistas sociales. Ellas constituyen los pivotes intelec¬tuales de los estudios clásicos sobre el hombre y la sociedad, y son las preguntas que inevitablemente formula toda mente que posea, imaginación sociológica. Porque esa imaginación es la capacidad dé pasar de una perspectiva a otra: de la política a la psicológi¬ca, del examen de una sola familia a la estimación comparativa de los presupuestos nacionales del mundo, de la escuela teol6gica al establecimiento militar, del estudio de la industria del petróleo al de la poesía contemporánea. Es la capacidad de pasar de las transformaciones más impersonales y remotas a las características más íntimas del yo humano, y de ver las relaciones entre ambas cosas. Detrás de su uso está siempre la necesidad de saber el sig¬nificado social e histórico del individuo en la sociedad y el periodo en que tiene su cualidad y su ser.

En suma, a esto se debe que los hombres esperen ahora captar, por medio de la imaginación sociológica, lo que está ocurriendo en el mundo y comprender lo que está pasando en ellos mismos como puntos diminutos de las intersecciones de la biografía y de la historia dentro de la sociedad. En gran parte, la conciencia que de sí mismo tiene el hombre contemporáneo como de un extraño por lo menos, si no como de un extranjero permanente, descansa sobre la comprensión absorta de la relatividad social y del poder transformador de la historia.



La imaginación sociológica es la forma más fértil de esa conciencia de sí mismo. Por su uso, hombres cuyas mentalidades sólo han recorrido una serie de órbitas limita¬das, con frecuencia llegan a tener la sensación de despertar en una casa con la cual sólo habían supuesto estar familiarizados. Correcta o incorrectamente, llegan a creer con frecuencia que ahora pueden proporcionarse a sí mismos recapitulaciones adecuadas, estimaciones coherentes, orientaciones amplias. Antiguas decisio¬nes, que en otro tiempo parecían sólidas, les parecen ahora productos de mentalidades inexplicablemente oscuras.
Vuelve a adquirir agudeza su capacidad de asombrarse. Adquieren un modo nuevo de pensar, experimentan un tras trueque de valores; en una palabra, por su reflexión y su sensibilidad comprenden el sentido cultural de las ciencias sociales.


La distinción más fructuosa con que opera la imaginación sociológica es quizás la que hace entre "las inquietudes personales del medio" y "los problemas públicos de la estructura social". Esta distinción es un instrumento esencial de la imaginación socioló¬gica y una característica de toda obra clásica en ciencia social.

Se presentan inquietudes en el carácter de un individuo y en el ámbito de sus relaciones inmediatas con otros; tienen relación con su yo y con las áreas limitadas de vida social que conoce directa y personalmente. En consecuencia, el enunciado y la resolución de esas inquietudes corresponde propiamente al individuo como entidad biográfica y dentro del ámbito de su ambiente inmediato: el ámbito social directamente abierto a su experiencia personal y, en cierto grado, a su actividad deliberada. Una inquietud es un asunto privado: los valores amados por un individuo le parecen a éste que están amenazados.

Los problemas se relacionan con materias que trascienden del ambiente local del individuo y del ámbito de su vida interior. Tienen que ver con la organización de muchos ambientes dentro de las instituciones de una sociedad histórica en su conjunto, con las ma¬neras en que diferentes medios se imbrican e interpenetran para formar la estructura más amplia de la vida social e histórica. Un problema es un asunto público: se advierte que está amenazado un valor amado por la gente.

Este debate carece con frecuencia de enfoque, porque está en la naturaleza misma de un problema, a diferencia de lo que ocurre con la inquietud aun más generalizada, el que no se le pueda definir bien de acuerdo con los ambientes inmediatos y cotidianos de los hombres corrientes.

En realidad, un problema implica muchas veces una crisis en los dispositivos institucionales, y con frecuencia implica también lo que los marxistas llaman "contradicciones" o "antagonismos".
Consideremos a esa luz el desempleo. Cuando en una ciudad de 100,000 habitantes sólo carece de trabajo un hombre, eso cons¬tituye su inquietud personal, y para aliviarla atendemos propiamente al carácter de aquel hombre, a sus capacidades y a sus oportunidades inmediatas.



Pero cuando en una nación de 50 millones de trabajadores 15 millones carecen de trabajo, eso constituye un problema, y no podemos esperar encontrarle solución dentro del margen de oportunidades abiertas a un solo individuo. Se ha venido abajo la estructura misma de oportunidades.

Tanto el enunciado correcto del problema como el margen de soluciones posibles nos obligan a considerar las instituciones económicas y políticas de la sociedad, y no meramente la situación y el carácter personales de individuos sueltos.


Veamos la guerra. El problema personal de la guerra, cuando se presenta, puede estar en cómo sobrevivir o cómo morir con honor, cómo enriquecerse con ella, cómo trepar a lo más alto del aparato militar de seguridad, o cómo contribuir a ponerle térmi¬no. En suma, encontrar, de acuerdo con los valores que uno reconoce, una serie de ambientes, y dentro de ella sobrevivir a la guerra o hacer significativa la muerte de uno en ella. Pero los pro¬blemas estructurales de la guerra se refieren a sus causas, a los tipos de hombres que lleva al mando, a sus efectos sobre la economía y la política, sobre la familia y las instituciones religiosas, a la irresponsabilidad desorganizada de un mundo de Estados-naciones.
Veamos el matrimonio.

En el matrimonio el hombre y la mu¬jer pueden experimentar inquietudes personales, pero cuando la proporción de divorcios durante los cuatro primeros años de ma¬trimonio es de 250 por cada 1 000, esto es prueba de un problema estructural que tiene que ver con las instituciones del matrimonio y de la familia y con otras relacionadas con ellas.


O veamos las metrópolis: el horrible, hermoso, repugnante y magnífico desparramamiento de la gran ciudad. Para muchas personas de las clases altas, la solución personal del "problema de la ciudad" es tener un departamento con garage privado en el cora¬zón de la ciudad, y a cuarenta millas de ella una casa proyectada por Henry Hill con un jardín diseñado por Garrett Eckbo, en un terreno de cuarenta hectáreas de propiedad personal. En esos dos ambientes controlados -con un pequeño cuerpo de servicio en cada extremo y una comunicación por helicóptero entre ellos-, la mayor parte de las personas resolvería muchos de los problemas de ambiente personal causados por los hechos de la ciudad. Pero todo eso, aunque espléndido, no resuelve los problemas públicos que el hecho estructural de la ciudad plantea.




¿Qué habría que hacer con ese maravilloso monstruo?

¿Fragmentarlo en unidades diseminadas que reuniesen la residencia y el lugar de trabajo?

¿Dejarla como es, con algunos retoques?
¿O evacuarla y volarla con dinamita, y construir ciudades nuevas de acuerdo con planos y lugares nuevos?
¿Cómo serían esos planos?
¿Y quién va a decidir y a realizar lo que se elija?

Esos son problemas estructurales; hacerles frente y resolverlos nos obliga a examinar los problemas políticos y económicos que afectan a innumerables medios.


Mientras una economía esté organizada de manera que haya crisis, el problema del desempleo no admite una solución personal. "Mientras la guerra sea inherente al sistema de Estados-naciones y a la desigual industrialización del mundo, el individuo corriente en su medio restringido será impotente -con ayuda psiquiátrica o sin ella- para resolver las inquietudes que este sistema o falta de sistema le impone. Mientras que la familia como institución convierta a las mujeres en esclavas queridas ya los hombres en sus jefes proveedores y sus dependientes aún no destetados, problema de un matrimonio satisfactorio no puede tener una solución puramente privada.

Mientras la megalópolis superdesarrollada y el automóvil superdesarrollado sean rasgos constitutivos de la sociedad superdesarrollada, los problemas de la vida urbana no podrán resolverlos ni el ingenio personal ni la riqueza privada.

Lo que experimentamos en medios diversos y específicos es, como hemos observado, efecto de cambios estructurales.
En consecuencia, para comprender los cambios de muchos medios perso¬nales, nos vemos obligados a mirar más allá de ellos.
Y el número y variedad de tales cambios estructurales aumentan a medida que las instituciones dentro de las cuales vivimos se extienden y se relacionan más intrincada mente entre sí.

Darse cuenta de la idea de estructura social y usarla con sensatez es ser capaz de descubrir esos vínculos entre una gran diversidad de medios; y ser capaz de eso es poseer imaginación sociológica.



¿Cuáles son en nuestro tiempo los mayores problemas para los públicos y las inquietudes clave de los individuos particulares? Para formular problemas e inquietudes, debemos preguntarnos qué valores son preferidos, pero amenazados, y cuáles preferidos y apoyados por las tendencias características de nuestro tiempo. Tanto en el caso de amenaza como en el de apoyo, debemos preguntamos qué contradicciones notorias de la estructura pueden estar implicadas.


Cuando la gente estima una tabla de valores y no advierte ninguna amenaza contra ellos, experimenta bienestar. Cuando estima unos valores y advierte que están amenazados, experimenta una crisis, ya como inquietud personal, ya como problema público. Y si ello afecta a todos sus valores, experimenta la amenaza total del pánico.


Pero supongamos que la gente no sienta estimación por ningún valor ni perciba ninguna amenaza. Ésta es la experiencia de la indiferencia, la cual, si parece afectar a todos los valores, se con¬vierte en apatía. Supongamos, en fin, que no sienta estimación por ningún valor, pero que, no obstante, perciba agudamente una amenaza. Ésta es la experiencia del malestar, de la ansiedad, la cual, si es suficientemente total, se convierte en una indisposición mortal no específica.


El nuestro es un tiempo de malestar e indiferencia, pero aún no formulados de manera que permitan el trabajo de la razón y el juego de la sensibilidad. En lugar de inquietudes --definidas en relación con valores y amenazas--, hay con frecuencia la calamidad de un malestar vago; en vez de problemas explícitos, muchas veces hay sólo el desalentado sentimiento de que nada marcha bien.

No se ha dicho cuáles son los valores amenazados ni qué es lo que los amenaza; en suma, no han sido llevados a punto de decisión. Mucho menos han sido formulados como proble¬mas de la ciencia social.

En los años treinta apenas se dudaba --salvo en ciertos círcu¬los de negocios alucinados-- que había un problema económico que era también un haz de inquietudes personales. En los argumentos acerca de "la crisis del capitalismo", las formulaciones de Marx y las numerosas re-formulaciones de su obra probablemente asientan los principales términos del problema, y algunos individuos llegan a comprender sus inquietudes personales en relación con tales términos.




Los valores amenazados eran fáciles de ver y estimados por todos; las contradicciones estructurales que los amenazaban también parecían fáciles. Ambas cosas eran amplia y profundamente experimentadas. Fue una edad política.


Pero los valores amenazados en la era posterior a la segunda Guerra Mundial, muchas veces no son ni ampliamente reconocidos como valores ni se advierte de un modo general que estén amenazados.
Muchas inquietudes privadas no son formuladas; mucho malestar público y muchas decisiones de enorme importancia es¬tructural no llegan nunca a ser problemas públicos. Para quienes aceptan valores hereditarios, como la razón y la libertad, es el malestar mismo lo que constituye la inquietud, es la indiferencia misma lo que constituye el problema.

Y esta situación de malestar e indiferencia es lo que constituye el signo distintivo de nuestro tiempo.

Todo esto es tan sorprendente, que muchas veces es interpre¬tado por los observadores como un cambio en la clase misma de los problemas que ahora reclaman ser formulados. Se nos dice con frecuencia que los problemas de nuestra década, o aun las crisis de nuestro tiempo, han salido del campo externo de la economía y se relacionan ahora con la calidad de la vida individual, en realidad con el problema de si tardará mucho en dejar de haber algo que pueda llamarse propiamente vida individual.

No el trabajo de los niños, sino los libros de historietas, no la pobreza, sino el ocio en masa, son los centros de interés. Muchos grandes problemas públicos, lo mismo que muchas inquietudes privadas, se definen como cuestiones "psiquiátricas", con frecuencia, según parece, en un intento patético de evitar los grandes problemas de la sociedad moderna.


A veces esta afirmación parece descansar sobre un angosto interés provinciano que sólo tiene en cuenta las sociedades occidentales, o quizás sólo a los Estados Unidos, ignorando, de esa suerte, las dos terceras partes de la humanidad; muchas veces, también, divorcia arbitrariamente la vida individual de las grandes instituciones dentro de las cuales se desenvuelve esa vida y que con frecuencia pesan sobre ella más penosamente que los ambientes íntimos de la infancia.


Los problemas del ocio, por ejemplo, ni siquiera pueden formularse sin tener en cuenta los problemas del trabajo. Las inquietudes de la familia relativas a los libros de historietas no pueden formularse como problemas sin tener en cuenta la situación de la familia contemporánea en sus nuevas relaciones con las instituciones más recientes de la estructura social.

Ni el ocio ni sus usos enervantes pueden entenderse como problemas sin reconocer la medida en que el malestar y la indiferencia forman actualmente el clima social y personal de la sociedad norteamericana contem¬poránea. En ese clima no pueden plantearse ni resolverse proble¬mas de "la vida privada" sin tener en cuenta la crisis de ambición que forma parte de la carrera misma de muchos hombres que trabajan en una economía de grandes compañías o empresas.

Es verdad, como constantemente señalan los psicoanalistas, que con frecuencia las gentes tienen "la sensación creciente de ser movidas por fuerzas oscuras que actúan dentro de ellas mismas y que son incapaces de definir". Pero no es verdad, como dijo Ernest Jones, que "el principal enemigo y el principal peligro del hombre es su misma indócil naturaleza y las fuerzas ocultas reprimidas dentro de él". Por el contrario: "el principal peligro" para el hombre reside hoy en las fuerzas ingobernables de la sociedad contemporánea misma, con sus métodos impersonales de producción, sus técnicas envolventes de dominación política, su anarquía internacional, en una palabra, con sus penetrantes transformaciones de la "naturaleza" misma del hombre y las condiciones y finalidades de su vida.


La primera tarea política e intelectual -porque aquí coinciden ambas cosas- del científico social consiste hoy en poner en claro los elementos del malestar y la indiferencia contemporáneos. Ésta es la demanda central que le hacen los otros trabajadores de la cultura: los científicos del mundo físico y los artistas, y en general toda la comunidad intelectual.
Es a causa de esta tarea y de esas demandas por lo que, creo yo, las ciencias sociales se están convirtiendo en el común denominador de nuestro periodo cultural; y la imaginación sociológica en la cualidad mental más necesaria.


En todas las épocas intelectuales tiende a convertirse en común denominador de la vida cultural determinado estilo de pensamiento. Es cierto que hoy en día muchas modas intelectuales se difunden ampliamente para ser abandonadas por otras nuevas en el curso de uno o dos años. Esos entusiasmos quizá sazonan el juego cultural, pero dejan poca huella intelectual, si es que dejan alguna. No puede decirse lo mismo de modos de pensar como la "física newtoniana" o la "biología darwiniana".

Cada uno de estos universos intelectuales se convirtió en una influencia que llegó mucho más lejos que cualquier esfera especial de ideas y de fantasías, En relación con ellos, o en relación con cosas derivadas de ellos, sabios desconocidos y comentaristas de moda reenfocan sus observaciones y reformulan sus problemas.

En la época moderna, las ciencias físicas y biológicas han sido el principal común denominador del pensamiento serio y de la metafísica popular en las sociedades de Occidente. "La técnica de laboratorio" ha sido el modo consagrado de proceder y la fuente de seguridad intelectual. Ése es uno de los significados de la idea de un común denominador intelectual: los hombres pueden formular sus convicciones más poderosas según sus términos. Otros términos y otros estilos de pensamiento parecen meros vehículos de escape y oscuridad.


El que prevalezca un común denominador no significa, naturalmente, que no existan otros estilos de pensamiento y otros tipos de sensibilidad.
Lo que quiere decir es que los intereses intelectuales más generales tienden a entrar en su ámbito, para ser formulados en é más rigurosamente y pensar, una vez así formulados, que si no han tenido solución, por lo menos han sido llevados delante de un modo provechoso.

Creo y que la imaginación sociológica se está convirtiendo en el principal común denominador de nuestra vida cultural y su rasgo distintivo. Esta cualidad mental se encuentra en las ciencias sociales y psicológicas, pero va mucho más allá de estas disciplinas tal como ahora las conocemos.

Su adquisición por los individuos y por la comunidad cultural en general es lente y en ocasiones torpe; muchos científicos sociales mismos la desconocen por completo. Parecen ignorar que el uso de esta imaginación es central para mejorar el trabajo que pueden hacer, que por no desarrollada y empleada dejan de responder a las esperanzas culturales que se tienen en ellos y que las tradiciones clásicas de sus diversas disciplinas ponen a disposición de ellos.


Pero las cualidades de esta imaginación son regularmente exigidas en materias de hecho y de moral, en el trabajo literario y en el análisis político.

Se han convertido en rasgos fundamentales de esfuerzo intelectual y de sensibilidad cultural en una gran diversidad de expresiones. Los buenos críticos son ejemplos de esas cualidades, lo mismo que los periodistas serios, y en realidad se juzga según ellas la obra de unos y otros. Las categorías popu¬lares de la crítica —muy intelectual, medianamente intelectual o sin pretensiones intelectuales, por ejemplo— ahora son tan sociológicas por lo menos como estéticas. Los novelistas -cuya obra seria encarna las definiciones más difundidas de la realidad humana- poseen con frecuencia esta imaginación y se esfuerzan en satisfacer la demanda de ella.

Por medio de ella, se busca orientar el presente como historia. A medida que las imágenes de la "naturaleza humana" se hacen más problemáticas, se siente cada vez más la necesidad de prestar atención más estrecha, pero más imaginativa, a las prácticas y a las catástrofes sociales que revelan (y que moldean) la naturaleza del hombre en este tiempo de inquietud civil y de conflicto ideológico. Aunque algunas veces se manifiesta la moda de intentar usada, la imaginación sociológica no es una mera moda.

Es una cualidad mental que parece prometer de la manera más dramática la comprensión de nuestras propias realidades íntimas en relación con las más amplias reali¬dades sociales. No es meramente una cualidad mental más entre el margen contemporáneo de sensibilidades culturales: es la cualidad cuyo uso más amplio y más hábil ofrece la promesa de que todas esas sensibilidades -y de hecho la razón humana misma llegarán a representar un papel más importante en los asuntos humanos.

El significado cultural de la ciencia física -el mayor y más antiguo común denominador- se está haciendo dudoso. Como estilo intelectual, la ciencia física empieza a ser considerada por muchos como algo insuficiente. La suficiencia de los estilos científicos de pensamiento y sentimiento, de imaginación y sensibili¬dad, ha estado, naturalmente, desde sus orígenes sometida .a la dada religiosa y a la controversia teol6gica, pero nuestros padres y abuelos científicos han reducido esas dudas religiosas. Las dudas hoy corrientes son profanas, humanistas, y con frecuencia absolutamente confusas.

Los progresos recientes de las ciencias físicas -con su clímax tecnológico en la bomba H y los medios para transportarla- no han sido sentidos como solución a ninguno de los problemas ampliamente conocidos y profundamente ponderados por comunidades intelectuales y públicos culturales muy dilatados.

Esos progresos han sido considerados, correctamente, como resultado de una investigación altamente especializada, e in¬correctamente como misterios maravillosos. Han suscitado más problemas -tanto intelectuales como morales- que los que han resuelto, y los problemas que han planteado radican casi com¬pletamente en la esfera de los asuntos sociales, y no físicos. La conquista manifiesta de la naturaleza, la superación de la escasez, las sienten los hombres de las sociedades superdesarrolladas como cosa virtualmente acabada.

Y ahora, en esas sociedades se cree que la ciencia -principal instrumento de esa conquista- vaga a su antojo, sin objetivo, y que necesita ser revalorada.


La estimación moderna por la ciencia en gran parte ha sido meramente supuesta, pero ahora el ethos tecnológico y una espe¬cie de imaginación ingenieril asociados con la ciencia probablemente parecen más temibles y ambiguos que esperanzadores y progresivos. Naturalmente, no es eso todo lo que hay en la "ciencia", pero se teme que llegue a serlo. La necesidad sentida de revalorar la ciencia física refleja la necesidad de un nuevo denominador común. Es el sentido humano y el papel social de la ciencia, sus consecuencias militares y comerciales, su significación política, lo que está experimentando una revaloración confusa. Los progresos científicos de las armas quizás lleven a la "necesi¬dad" de reajustes políticos del mundo; pero esa "necesidad" no se cree que pueda satisfacerla la ciencia física por sí misma.


Mucho que ha pasado por "ciencia" se tiene ahora por filosofía dudosa; mucho que se considera como "verdadera ciencia" se cree con frecuencia que sólo proporciona fragmentos confusos de las realidades entre las cuales viven los hombres. Está muy difundido el sentimiento de que los hombres de ciencia ya no tratan de representar la realidad como un todo o de trazar un esbozo real del destino humano.

Además, la "ciencia" les parece a muchos no tanto un ethos creador y una orientación, como un juego de máquinas científicas manejadas por técnicos y controla¬das por hombres economistas y militares que ni encarnan ni comprenden la ciencia como ethos y orientación. Entretanto, los filósofos que hablan en nombre de la ciencia con frecuencia la convierten en "cienticismo", sosteniendo que su experiencia es idéntica a la experiencia humana y que- únicamente con sus métodos pueden resolverse los problemas humanos. Con todo eso, muchos trabajadores culturales han llegado a pensar que la "ciencia" es un Mesías falso y pretencioso, o por lo menos un electo marcadamente ambiguo de la civilización moderna.


Pero, según la frase de C. P. Snow, hay "dos culturas": la científica y la humanista. Ya como historia o como drama, ya como biografía, poesía o novela, la esencia de la cultura humanista ha sido la literatura. Pero ahora se insinúa con frecuencia que la literatura seria se ha convertido en un arte secundario, Si es así, no es solamente por el crecimiento de los públicos de masas y de los medios de comunicación para las masas, y por todo lo que eso significa para la producción literaria seria. Se debo también a la cualidad misma de la historia de nuestro tiempo y a los tipos de necesidades que los hombres sensibles advierten que reclaman aquella cualidad.


¿Qué novela, qué periodismo, qué esfuerzo artístico puedo competir con la realidad histórica y los hechos políticos de nuestro tiempo?

¿Qué visión dramática del infierno puede competir con los acontecimientos de la guerra en el siglo XX?

¿Qué acusaciones morales pueden afectar a la insensibilidad de hombres en la agonía de la acumulación primaria?


Es la realidad social e histórica lo que los hombres necesitan conocer, y muchas veces no encuentran en la literatura contemporánea un medio adecuado para conocerla.


Quieren hechos, buscan su significado, desean un "gran panorama" en el cual puedan creer y dentro del cual puedan llegar a comprenderse a sí mismos. Quieren también valores orientadores y maneras apropiadas de sentir y estilos de emoción y vocabularios de motivación. Y no encuentran eso fácilmente en la literatura de hoy. No importa que esas cualidades deban encontrarse allí; lo que importa es que con frecuencia no las encuentran allí los hombres.
En el pasado, literatos en función de críticos y de historiadores escribieron notas sobre Inglaterra y sobre viajes a los Estados Unidos. Se esforzaron por caracterizar sociedades en su conjunto y de discernir su sentido moral. Si Tocqueville o Taine vivieran hoy, ¿no serían sociólogos?


Formulándose esta pregunta acerca de Taine, un reseñador de The Times (Londres) dice:

Taine vio siempre al hombre primordialmente como un animal social y la sociedad como una colección de grupos: sabía observar minuciosamente, era un trabajador de campo infatigable y poseía una cualidad. .. Particularmente valiosa para percibir relaciones entre los fenómenos sociales: la cualidad de la firmeza. Estaba demasiado in¬teresado en el presente para ser un buen historiador, era demasiado teórico para ser novelista, y veía demasiado la literatura como docu¬mento de la cultura de una época o de un país para ser un crítico de primera fila. .. Su obra sobre la literatura inglesa es menos un estudio de la literatura inglesa que un comentario sobre la moral de la sociedad inglesa y un vehículo de su positivismo. Es un teórico social, antes que nada.



Que haya sido un "literato" más bien que un "científico social", atestigua quizás el dominio sobre gran parte de la ciencia social del siglo XIX ejercido por la búsqueda celosa de "leyes" supuestamente comparables a las que nos imaginamos que encuentran los científicos de la naturaleza. A falta de una ciencia social adecuada, los críticos y los novelistas, los dramaturgos y los poetas han sido los principales, si no los únicos, formuladores de inquietudes individuales y hasta de problemas públicos.


El arte expresa esos sentimientos y a veces se concentra en ellos -en los mejores momentos con dramática agudeza-, pero no aún con la claridad intelectual necesaria para su comprensión y alivio en la actualidad. El arte no formula ni puede formular esos sentimientos como problemas que contienen las inquietudes y las dudas a las que los hombres tienen que hacer frente ahora si han de vencer su malestar e indiferencia y las insufribles angustias a que conducen. En realidad, el artista muchas veces no intenta hacerla.



Además, el artista serio experimenta él mismo gran inquietud, y le iría bien con alguna ayuda intelectual y cultural de una ciencia social animada por la imaginación sociológica.

Mi propósito en este libro es definir el significado de las ciencias sociales para las tareas culturales de nuestro tiempo. Deseo especificar las clases de esfuerzo que están detrás del desarrollo de la imaginación sociológica, indicar lo que ella implica para la vida política y para la vida cultural, quizá señalar algo de lo que se necesita para poseerla. Deseo, de esa manera, aclarar la naturaleza y los usos de las ciencias sociales en la actualidad, y dar un limitado informe de su situación contemporánea en los Estados Unidos .


En cualquier momento dado, naturalmente, la "ciencia social" consiste en lo que están haciendo los científicos sociales debidamente reconocidos; pero no todos ellos están, de ningún modo, haciendo lo mismo; en realidad ni siquiera hacen cosas del mismo género. La ciencia social es también lo que han hecho los científicos sociales del pasado; pero cada estudioso de estas materias elige una determinada tradición de su disciplina. Cuando hablo de "la promesa de la ciencia social", espero que esté claro que me refiero a esa promesa tal como yo la veo.


Precisamente ahora hay entre los cultivadores de las ciencias sociales un malestar muy generalizado, tanto intelectual como moral, por la dirección que parece ir tomando la disciplina de su elección. Ese malestar, así como las infortunadas tendencias que contribuyen a producirlo, forman parte, según supongo, de un malestar general de la vida intelectual contemporánea. Pero quizás el malestar es más agudo entre los cultivadores de las ciencias sociales, aunque no sea más que por el dilatado alcance de la promesa que guió gran parte del trabajo anterior realizado en su campo, por la naturaleza de los asuntos que trata y por la urgente necesidad que hoy se siente de trabajo significativo y de importancia.



No todos sienten ese malestar, pero el hecho de que muchos no 10 sientan es en sí mismo causa de nuevo malestar entre los que no olvidan la promesa y son bastante honrados para no admi¬tir la pretenciosa mediocridad de mucho de 10 que se hace. Dicho con toda franqueza, espero aumentar ese malestar, definir algunas de sus fuentes, contribuir a transformarlo en un apremio espe¬cífico para comprender la promesa de la ciencia social y limpiar el terreno para empezar de nuevo: en suma, indicar algunas de las tareas que hay que hacer y los medios disponibles para hacer el trabajo que hay que hacer hoy.


El concepto de la ciencia social que yo sustento no ha predo¬minado últimamente. Mi concepto se opone a la ciencia social como conjunto de técnicas burocráticas que impiden la investiga¬ción social con sus pretensiones metodológicas, que congestionan el trabajo con conceptos oscurantistas o que lo trivializan interesándose en pequeños problemas sin relación con los problemas públicamente importantes. Esos impedimentos, oscuridades y trivialidades han producido actualmente una crisis en los estudios sociales, sin que señalen en absoluto un camino para salir de ella.


Unos cultivadores de las ciencias sociales insisten en la necesidad de "equipos técnicos de investigación", otros en la primacía del investigador individual.
Unos gastan mucha energía en el refinamiento de los métodos y las técnicas de investigación; otros piensan que han sido abandonados los tipos doctos del artesano intelectual y que deben ser rehabilitados ahora.

Unos desarrollan su trabajo de acuerdo con un rígido conjunto de procedimientos mecánicos; otros tratan de desarrollar, incitar y emplear la imagi¬nación sociológica. Algunos -adeptos del alto formulismo de la "teoría" - asocian y disocian conceptos de manera que a otros les parece extraña; y estos otros apremian para la elaboración de palabras sólo cuando es manifiesto que ello amplía el alcance de la: sensibilidad y aumenta el ámbito del razonamiento.

Unos estudian estrictamente sólo ambientes en pequeña escala, con la esperanza de "armar" después con esas piezas concepciones de estructuras mayores; otros examinan las estructuras sociales en que tratan de "situar" muchos medios pequeños. Unos, olvidando por completo los estudios comparativos, estudian sólo una pequeña comunidad en una sociedad yen un tiempo; otros trabajan, directamente y de un modo plenamente comparativo las estructuras sociales de las naciones del mundo.

Unos limitan sus rigurosas investigaciones a secuencias muy reducidas de asuntos humanos; otros se interesan en problemas que sólo se advierten en una larga perspectiva histórica. Unos especializan su trabajo de acuerdo con partimientos académicos; otros, saltándose todos los compartimientos, se especializan por asuntos o problemas, sin tener en cuenta dónde están situados académicamente. Unos atienden la diversidad de la historia, de la biografía, de la sociedad; otros no.


Esos contrastes, y muchos más de tipo parecido, no son necesariamente verdaderas alternativas, aunque en el calor de la controversia o en la indolente seguridad de la especialización se le tome por tales. En este punto, yo meramente los enuncio de un modo inicial, para volver a ellos al final de este libro.



Tengo la esperanza, desde luego, de que se dejarán ver todas mis tendencias o prejuicios personales, porque los juicios que formule serán explícitos. Pero también intento, independientemente de mis propios juicios, enunciar los significados culturales y políticos de la ciencia social.

Mis prejuicios no son, naturalmente, ni más ni menos prejuicios que los que voy a examinar. ¡Que quienes no se cuiden de los míos usen su oposición a ellos para hacer los suyos tan explícitos y tan reconocidos como tales, como yo trataré de hacer los míos!

Entonces se reconocerán los problemas morales del estudio social -el problema de la ciencia social como problema público -, y se hará posible la discusión. Entonces cae uno se conocerá mejor a sí mismo, lo que es, desde luego, condición previa para la objetividad en la empresa de la ciencia social en su conjunto.

Creo, en resumen, que lo que puede llamarse análisis social clásico es una serie de tradiciones definibles y usables; que su característica esencial es el interés por las estructuras sociales históricas; y que sus problemas tienen una relación directa con los urgentes problemas públicos y las insistentes inquietudes humanas.

Creo también que hay actualmente grandes obstáculos en el camino de la continuidad de esa tradición -tanto dentro de las ciencias sociales como en sus ambientes académico y político-; pero que, no obstante, las cualidades mentales que la constituyen, se están convirtiendo en un denominador común de nuestra vida cultural general y que, aunque vagamente y bajo una confusa variedad de disfraces, están empezando a dejarse sentir como una necesidad.

Muchos profesionales de la ciencia social, especialmente en los Estados Unidos, me parecen curiosamente renuentes a aceptar el reto que ahora se les lanza. De hecho, muchos abdican las tareas intelectuales y políticas del análisis social; otros, indudablemente, no están a la altura del papel que, sin embargo, se han asignado. En ocasiones casi parecen haber acogido deliberadamente viejas astucias y producido nuevas timideces.

Mas, a pesar de esa resistencia, la atención intelectual y la atención pública están ahora tan manifiestamente fijas sobre los mundos sociales que se supone que ellos estudian, que hay que reconocer que se encuentran por única vez ante una oportunidad.

En esa oportunidad se revelan la promesa intelectual de las ciencias sociales, los usos cu1turales de la imaginación sociológica y el sentido político de los estudios sobre el hombre y la sociedad.



De un modo bastante embarazoso para quien se confiesa sociólogo, todas las infortunadas tendencias (salvo, quizás una) que estudiaré en los capítulos siguientes caen dentro de lo que generalmente se considera "el campo de la sociología", aunque la abdicación cul¬tural y política que implican indudablemente caracteriza a gran parte del trabajo diario de otras ciencias sociales. Haya lo que haya de verdad en disciplinas tales como las ciencias políticas y la economía, en la historia y la antropología, es evidente que hoy en los Estados Unidos lo que se conoce con el nombre de socio¬logía se ha convertido en el centro de reflexión acerca de la cien¬cia social. Se ha convertido en el centro de interés en cuanto a los métodos; y también encontramos en ella un interés extremado por la "teoría general".


Una diversidad de trabajo intelectual verdaderamente notable ha entrado a tomar parte en el desarrollo de la tradición sociológica. Interpretar esa variedad como una tradición es audaz por sí mismo. Pero quizá se admita general¬mente que lo que ahora se reputa trabajo sociológico ha tendido a moverse en una o más de tres direcciones generales, cada una de las cuales está expuesta a ciertas deformaciones.


Tendencia 1: Hacia una teoría de la historia. Por ejemplo, en manos de Comte, como en las de Marx, Spencer y Weber, la sociología es una empresa enciclopédica, relativa a la totalidad de la vida social del hombre. Es al mismo tiempo histórica y sistemática: histórica porque trata de materiales del pasado y los emplea; sistemática porque lo hace con objeto de distinguir "las etapas" del curso de la historia y las regularidades de la vida social.


La teoría de la historia del hombre puede ser deformada muy fácilmente y' convertirse en un estrecho molde trans-histórico en el cual se meten a la fuerza los materiales de la historia humana y del cual salen visiones proféticas (por lo general sombrías) del futuro. Las obras de Arnold Toynbee y de Oswald Spengler son ejemplos bien conocidos.

Tendencia II: Hacia una teoría sistemática de "la naturaleza del hombre y de la sociedad". Por ejemplo, en las obras de los formalistas, principalmente Simmel y Von Wiese, la sociología trata de conceptos destinados a servir para clasificar todas las relaciones sociales y penetrar sus características supuestamente inva¬riables. En suma, se interesa en una visión más bien estática y abstracta de los componentes de la estructura social en un nivel muy elevado de generalidad.


Quizá por reacción contra la deformación de la Tendencia 1, la historia puede ser totalmente abandonada: la teoría sistemá¬tica de la naturaleza del hombre y de la sociedad se convierte con facilidad excesiva en un formalismo complicado y árido en el que la descomposición de conceptos y sus interminables recom¬posiciones y combinaciones se convierte en la tarea central. Entre los que llamaré Grandes Teóricos, las concepciones se han convertido verdaderamente en conceptos. El ejemplo contemporáneo más importante en la sociología norteamericana es la obra de Talcott Parsons.


Tendencia III: Hacia el estudio empírico de los hechos y los problemas sociales contemporáneos.

Aunque Comte y Spencer fueron los soportes de la ciencia social norteamericana hasta 1914 aproximadamente, y la influencia teórica alemana fue grande, la actitud empírica fue fundamental en los Estados Unidos desde tiempos tempranos. En parte se debió esto a haber sido anterior la consagración académica de la economía y de la ciencia política. Dado esto, en la medida en que es definida como el estudio de algún sector especial de la sociedad, la sociología se convierte fácilmente en una especie de trabajador suelto entre las ciencias sociales ocupado en estudios misceláneos de sobrantes académicos. Hay estudios de ciudades y de familias, de relaciones raciales y étnicas, y, desde luego, de "pequeños grupos".


Como veremos, la miscelánea resultante se convirtió en un estilo de pensamiento que examinaré bajo el dictado de "practicidad liberal".
El estudio de los hechos contemporáneos fácilmente puede convertirse en una serie de datos de ambiente sin relación entre sí y con frecuencia insignificantes.

Muchos cursos docentes de sociología norteamericana pueden servir de ejemplo; pero quizás lo revelen mejor los libros de texto relativos a la desorganización social. Por otra parte, los sociólogos han tendido a hacerse espe¬cialistas en la técnica de la investigación de casi todo. Entre ellos, los métodos se han convertido en metodología. Gran parte de la obra -y más aún del ethos- de George Lundberg, Samuel Stouffer, Stuart Dodd y Paul F. Lazarsfeld son ejemplos actuales. Estas tendencias -de dispersar la atención y cultivar el método por el método- son dignas compañeras entre sí, aunque no se den nece¬sariamente juntas.


Las peculiaridades de la sociología pueden entenderse como deformaciones de una o más de sus tendencias tradicionales. Pero también sus promesas pueden entenderse en relación con esas ten¬dencias. En los Estados Unidos se ha producido actualmente una especie de amalgama helenística que incorpora diversos elementos y finalidades de las sociologías de las diferentes sociedades occidentales.


El peligro está en que, en medio de tanta abundancia sociológica, otros científicos sociales se impacienten tanto, y que los sociólogos sientan tanta urgencia de "investigar", que pierdan el dominio sobre un legado verdaderamente valioso. Pero hay también una oportunidad en nuestra situación: la tradición sociológica contiene las mejores formulaciones de la plena promesa de las ciencias sociales en conjunto, así como algunas realizaciones parciales de ellas. El matiz y la sugerencia que los estudiosos de la sociología pueden encontrar en sus tradiciones no pueden resumirse en breves términos, pero el investigador social que las tome en sus manos quedará ricamente recompensado.


Su dominio sobre ellas puede convertirse rápidamente en nuevas orientaciones para su propio trabajo en la ciencia social.


CHARLES WRIGHT MILLS: La imaginación sociológica.(1959)
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El hombre que te pasa su música por la cara...

Kansas City era la ciudad elegida para las jam sessions, sesiones de improvisación que tenían mucho que ver con los ritos tribales de iniciación. Eran constantes pruebas de hombría por las que pasaban los músicos de jazz y la maestría técnica en un instrumento era sólo el comienzo.

El músico que quería formar parte de este rito debía tener un buen conocimiento de las melodías standard, de los blues y de otras músicas de la época.
Era necesario conocer de memoria el carácter melódico y armónico de los temas. Lo que más se valoraba eran las ideas frescas; cuando un músico comenzaba a repetirse, restaba audiencia, no podía perder el tiempo tocando clichés o figuras de riff, se veía obligado a improvisar en un sistema de acordes durante dos o tres coros y quizás seguir durante diez.

Lo que contaba era la capacidad para hacer variaciones o crear nuevas melodías y controlar los modelos rítmicos complicados que generaban ese misterioso ingrediente del jazz conocido como swing.

El primer intento de Charlie Parker de tomar parte en una jam session fue en un club llamado Hi-Hat. Cuando le llegó el turno, comenzó tocando con mucha cautela hasta llegar al solo, sin embargo algún tipo de intransigencia demoniaca lo empujó a forzar su suerte e intentar una innovación; tocó un coro completo y en el siguiente trató de doblar el tiempo, la sección rítmica lo siguió inmediatamente, sin embargo los efectos rítmicos y armónicos que Charlie había imaginado no llegaron a ensamblarse y todo se complicó. Charlie se detuvo titubeando, se hizo un silencio de muerte, Charlie saltó del escenario, sus ojos estaban llenos de lágrimas, guardó su saxo y se fue.

Lloró y no volvió a tocar durante tres meses.

Junto con otras concepciones erróneas, Charlie se había hecho a la idea de que toda la música se tocaba, de alguna manera, en una única y simple tonalidad. “No se me había ocurrido nunca la posibilidad de probar tonalidades diferentes o algo parecido” le dijo Parker a Lawrence Keyes, el pianista de esa oscura jam session de la que había salido llorando. Keyes le explicó cómo eran las cosas de la vida en la música. No había una tonalidad universal, había una docena de tonalidades mayores, una por cada nota del teclado del piano. Todo el pensamiento musical de Charlie se había basado sobre una presunción ingenua y equivocada.

Semejante revelación podía haber sido suficiente como para dejar de lado una carrera musical o la búsqueda de instrucción apropiada. Pero Charlie no deseaba recibir la ayuda de nadie. Sabía que tenía que descubrirlo por sí mismo y comenzó por aprender cada uno de esos doce peldaños.

Comenzaría por el tono y la escala que conocía, la escala de Do. Luego adelantaría medio tono y aprendería la escala de re bemol (esa era una de las que nunca se utilizaba en el jazz, pero Charlie no lo sabía). Una vez que aprendía una escala no la olvidaba nunca más, la guardaba dentro como un tesoro. Esa es la gran ventaja del método autodidacta, cuando uno descubre las cosas, tras hacer un gran esfuerzo, no las olvida jamás.

Su memoria de computadora lo guardaba todo, tanto las escalas útiles, como las “inútiles” y si habían doce tonos mayores y escalas, entonces debía aprender los doce, si no hubiera sido tan tozudo, si hubiera preguntado, le hubieran dicho que el jazz se tocaba en pocas tonalidades (en ese entonces) por ejemplo la orquesta de Count Basie lo había tocado casi todo en Si menor, es decir que se usaban las tonalidades más fáciles para los instrumentos de viento. Charlie, con 17 años aprendió la lección que pudo terminar con una frustración y a los 20 años, en 1940, ya tenía un recorrido por los clubs de jazz más importantes.

(Bird, La biografía de Charlie Parker, Ross Russell)
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Salvador.



Tus ideales siguen vivos, hoy,en toda Latinoamérica.
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So What GARCIA!





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John en casa




Boedo Town, barrio de tango conmovido por la presencia de John Orozco.

Que hace este sujeto que ha tocado en la mismísima casa de Louis Amstrong ,en presencia de su viuda, la misma que le permite llegar al Festival de Newport y hacer a su banda mendocina, - hecho inédito, único, en toda la historia del jazz argentino- ,a terminar quedandosé tocando su jazz en New York, volver al nido, regresar ,- hacerlo 5 veces-, todo con un simple y puto banjo en sus manos, llegando a la mia tan temprano para desayunar mate cocido y degustar unos ravioles asesinos en un mediodía caluroso, regados ellos con un exquisito malbec 2005 y té de manzanilla con bizcochuelo de limón para el postre?

Nada, solo a conversar conmigo. A encontrarse con su discípulo.

Lo conozco por más de 20 años y esa extraña pirueta de la vida permite que él haya elejido contarme a mi sus secretos..., la dinámica del pensamiento vivo sobre la música en general., aspectos de la cocina naturista, la mejor forma de vestirse para tocar, como ensayar y para qué, el signo irredento del jazz de los 20, su rechazo frontal desde el Bop en adelante, conceptos sobre la dignidad que todo músico debe saber y tener, la eterna pelea con molinos de viento -[ tan agradable,tan permanente ]- las mujeres y sus siempre oscuros pero bellos propósitos, y el testimonio eterno del amor por el jazz., por la música, por la vida.

Un talibán del jazz tradicional, un ortodoxo del Hot, del estilo New Orleans, furioso defensor de King Oliver, Freddie Keppard, Louis Armstrong, Jelly Roll Morton, Sidney Bechet y Buddy Bolden.....[ Sidney Bechet....porqué se pone ese nombre en francés, negro traidor a su etnia !!!, vocifera y se lamenta este negro argentino con su alma toda, encadenada a Nueva York..], asi entonces se muestra siempre John.., apasionado, contradictorio,maravillosamente musical, profundo, enciclopédico, provocador....y eso todo junto conmigo.

Solo conmigo.
Justo a un pobre baterista que piensa, en muchos sentidos, diametralmente opuesto a él !!!. Habráse visto!!.-

Sin embargo, aquí estamos, como siempre en estos 20 años de amistad y cariño indecibles, con una agenda a retomar despúes de nuestro último encuentro ,-hará ya 5 años-, y que no tiene una forma establecida pero arranca no bien pasa el umbral de casa.

...Cromagnon, el jazz actual, porqué el ácido úrico es tan malo para los ligamentos [de los músicos], como tratarse naturalmente, porque viste zapatos incluso un domingo..., que sucedió realmente cuando la señorita ...... lo invitó a la casa de ....pero le aclaró que fuera sin su coche, cuanto debe cobrar un artista por su obra, el largo del mango de banjo.., el ajo [lo interesante en una relación con una dama], el sonido del amplificador Fender, si está bien o mal, porqué si Louis Amstrong vivió en Flushing Meadows -Corona Park, Queens, New York- hay tan pocos lugares que llevan su nombre, y que injusto que sea la cancha auxiliar de tenis la que tenga ese honor , el tempo rubato en la música clasica y la síncopa del jazz [ si claro, la negra con puntillo], que tanto escozor provoca, sobre todo cuando se la entiende desde la forma naturalmente ritmica antes que un propuesta armonico-melodica, el groove..., la inevitable influencia africana en TODO, los músicos judiós que dejaron que los negros pudieran tocar el piano y acceder al conocimiento de las escalas, arreglos y el jazz..., porqué la ciudad de Detroit es francesa en realidad, y como tal , debiera ser pronunciada en su idioma original, de lo maravilloso del sistema del -4 y 4- o " llamada y conteste" , donde a partir de ese momento puede si, llegar a un estado de " jazz total", donde el lenguaje es compatido por todos los integrantes de una banda, porque los egos destruyen todo...., el valor de la palabra, porqué es tan fresca la casa cuando afuera han " prendido la estufa de la calle", que tan cierto es que ser "socio de soledades" puede significar un formato apropiado para las relaciones de hoy, sobre lo exiguo de la la felicidad... , como deshacerse de la fanfarronería..comprando un Cadillac, el autodidacta [ aquel que decide formarse a si mismo] y el aprendizaje tradicional, vicios defectos y virtudes,y....- ya vengo voy al baño, me dice..........



-en que estábamos Marcelo ?..-
-En la conjugación del verbo "insuflado" John......-

-,Que significa claramente ser " influenciado", como "insuflado" tiene un parecido evidente, la linguistica en la técnica de la escritura musical, el carácter y sentido del director de una orquesta sinfónica,... ché ya que estamos [ le pregunto].....vos le tiráste los galgos a mi vieja cuando eran pendejos?....[ la respuesta me dejó meditando], y de nuevo, genialmente de nuevo, aparecen Oliver, Keppard, Louis Armstrong, Jelly Roll Morton, el negro traidor pero músico de puta madre Bechet y Buddy Bolden... cientos de músicos.

Pero hay un cambio. Sutil, pero para quién esto escribe muy interesante.

Siempre aseveró que el jazz, desde su mirada ortodoxa, había llegado hasta 1920. Desde ahi,ya queda desarticulado,expuesto mortalmente a la llegada de los contemporáneos ,de los modernos, los inquisidores de la tradición.El Jazz ha muerto.

Tengo,por supuesto,otra mirada.Que no la hace más importante en asoluto, como la suya misma que no ha evitado que el jazz se haya permitido una mutación permanente y en tiempo real, tomando la ropa prestada de los estilos y diseñada a medida , en un hálito revolucionario que al fin de cuentas ,se tranformó en su marca registrada.

Cambiar, cambiar y cambiar. Siempre vital, siempre vibrante, siempre vivo....

Entonces John dice 1940......caramba..ha corrido la década hacia adelante...y dice Parker, dice Thelonius Monk, dice Dizzie Gillespie, [me asegura que siempre lo dijo]....Ay Jhonny que te sucede!!!., ok. tiene sus razones....pero su límite es claro.

Miles Davis.

John Orozco va a llegar hasta el hijo del dentista ,el Dr. Miles Dewey Davis, Jr., y de una profesora de música, Cleota Davis;no más de allí.
Es su frontera artística,el último peldaño de su escalera.
No le gusta.
Y tiene todo el derecho del mundo.Lo perdono. [Porque hago eso..? jajaja.-]

De inmediato pasámos a su Cadillac, el auto que compró y que no pudo dejar en NY.
Lo trajo a Mendoza.

John ha caido bajo el símbolo del americano nativo - [y el de todo humano imagino ]- que no es otra cosa que ese acertado fetichismo marxista de la materialidad, su significado simbólico, el embrujo insoportable que produce, finalmente , la manera que todos tenemos de gritarle al mundo a quien pertenecemos, a que le debemos cariño , porqué hacemos lo que hacemos.

Entonces me cuenta que, estando el coche en una playa de estacionamiento al aire libre, sale de su trabajo y vé a una mujer en bikini tirada sobre el capot del Cadillac - su querido Cadillac - , y un fotógrafo inmortalizando sus poses felinas y seductoras...

-What are you doing in my car...?- pregunta él.

De inmediato no puedo dejar pasar que tengo en mi poder un título perfecto para cualquier tema que componga Manteca! en un futuro..... , pero además, esa faceta increible de humor que dispensa con generosidad todo el tiempo, los presentes desparramados de risa en el living...-

También descubre que mi cuadro de Malla [ Ernesto Malla, un amigo increible que me hizo uno con un motivo de pianista de jazz ], también lo tiene él ,pero con un banjo en sus manos.
Descubrimiento que no deja dudas sobre el carácter y la forma que tienen nuestras coincidencias.

Hora de partir.
John detesta decir adíos. [Quien no?].
También pienso igual.

El dijo alguna vez " El Jazz no es un estilo, como si una forma de tocar ", y giramos sobre eso en nuestra despedida.
John Orozco me ha dicho que soy como un hijo para él.

Creo que bien puedo sentir también que es una forma de "padre musical" ,y no quedar mal con nadie.

Cuando era muy joven y decidí ser baterista , mi madre me dijo...

-Ok, pero antes quiero que hables con un amigo mio, para que te dé algunos buenos consejos.-

Ese amigo era John, él me mandó a ver a un baterista muy bueno para aprender y la historia me llevó hasta aquí , hoy en Boedo Town.

John me enseñó a escuchar.
No sé si la música que tanto me excita, como si la música que brota de sus consejos.,de su vida cotidiana, de la lucha, y ante todo...de sus sueños convertidos en realidad. Un músico en Mendoza tocando en Nueva York....que lo reparió!! lo hizo en 1970....

Creo firmemente en los sueños, una vez que he visto como John cumplió lo suyos.Y como hoy sigue ,tocando,proyectando y peleando.

Ayer estuve una vez más con mi Maestro de ética., de jazz,...de otras cosas más.
Espero que haya sentido que no fué en vano charlar conmigo sobre casi los mismos temas , desde hace más de 20 años - Para mi no. Jamás será otra cosa que no sea una aventura increible, dinámica y exquisita.

Y como también detesto decír adiós, solo un abrazo y darnos mutuamente la espalda, caminando en dirección a nuestras respectivas vidas.Y así se marchó él.

Espero verte de nuevo John.
Nuestras maneras de sentir el Jazz se lo merecen.
Tu amigo eterno y peor alumno.

Marcelo.



Mucho de la historia de John en su Blog
http://www.johnnyorozco.blogspot.com/

Ponele
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Carlos Reynoso

Antropología de la música. Entrevista con Carlos Reynoso, por Clara Blumenfeld.

Con el afán de desentrañar las raíces y las transformaciones de la música en las diferentes culturas, nace la antropología musical, especialidad marginada durante mucho tiempo dentro de la antropología e ignorada a veces por los mismos músicos. Para acercarnos a esta disciplina que oficia como puente entre el arte y la ciencia conversamos con el antropólogo Carlos Reynoso.

¿Qué estudia un antropólogo de la música?
No hay un cierre definido entre que es antropología de la música y que no lo es. En general, han sido antropólogos que han tomado la música como objeto y han quedado excluidos de la antropología. Por un lado, formaron nichos propios, con sus propias celebridades y su propia circulación de los cuales la antropología no tiene ni idea. Y por el otro lado, existen musicólogos.

¿Existe un criterio científico que establezca qué es música y qué no lo es? ¿Dónde está el límite, si lo hay?
No se si es posible decretar desde afuera qué es música o qué no lo es. Para eso es muy útil aplicar una serie de principios, por ejemplo, el de Corsinsky - Beatson de la relación entre mapa y territorio. De esta manera, ‘música’ pasa a ser un rótulo que uno le pone arbitrariamente a un conjunto de manifestaciones y el que utiliza este rótulo tiene toda la libertad de poner los límites donde le convenga, después tendrá que dar cuenta de eso. Jean-Jacques Nattiez, antropólogo de la Universidad de Montreal, en su estudio sobre los juegos de garganta de los esquimales Inuit de Canadá, los Ainu de Japón y los Tchuktchees de Siberia, considera que estos sonidos no son música, sino más bien un sistema de señalización o un juego. Pero hay juegos musicales por todas partes, de hecho, hay una obra de Mozart que se llama así.

¿Piensa que la globalización esta presente antes en la música que en la cultura, u otras expresiones artísticas?
Tomamos té que viene de China, chocolate que viene de México, tomates que son precolombinos y así sucesivamente. No hay nada que sea local en definitiva. Cualquier fenómeno es un proceso abierto, prácticamente cualquier música se puede fusionar con cualquier otra. En el seminario de Antropología de la Música que dicto en la UBA mostré el ejemplo de música pigmea de la década del 50 en la que se canta Mi querida Clementina. Esta canción de la película de John Sturges, Duelo en el Ok Corral, era en aquel momento un éxito popular. Salvo en casos muy raros de aislamiento en islas muy distantes, la música siempre se mantuvo abierta y sensitiva a la globalización. Por ejemplo, aparecen simultáneamente en todas las culturas flautas y tambores. Hoy en día se está tratando de investigar si cada cultura realizó los descubrimientos por separado, si derivaron de un tronco común o de procesos de comunicación.

Muchas veces el músico se siente observado, analizado, y eso genera una especie de reticencia o rechazo frente al científico que lo considera como objeto de estudio.
El músico crea no necesariamente desde una actitud analítica y de hecho muchas veces carece de esa visión porque ser más analítico cuartaría, quizás, la fluidez de su composición. A veces los músicos no se resignan a la idea de que ellos son músicos y no necesariamente musicólogos. Es un problema esto de que la ciencia viene a estudiar de afuera determinadas cosas. Y mucha gente con o sin razón, le tiene una especie de desconfianza. Un científico puede llegar a revelar cosas que el músico no había vislumbrado, cuestiones de las cuales no era ni siquiera consciente. Hans Keller por ejemplo, demostró que la Cuarta Sinfonía estaba basada en un sólo tema que variaba y ni Tchaikovsky sabía esto.
Defender que el músico tenga la última palabra acerca de incluso su propia música, es tan limitado como pensar en materia de lingüística, que el que está autorizado para hablar es únicamente el hablante. El que está autorizado para hablar de determinado punto de vista es el lingüista, no el hablante, aunque no hable fluidamente esa lengua. Ciertos elementos de juicio analíticos sólo se pueden observar desde afuera, tomando distancia y teniendo una visión comparativa. El que hace música sólo tiene el conocimiento de cómo se hace su propia música. Esto es muy loable y necesario. Me atrevería a decir que es lo principal de todo, pero no lo único.



Música latinoamericana y argentina.

¿En qué afecta el ocultamiento sistemático de las influencias musicales nativas y afro en Latinoamérica?
La idea misma de América Latina es un tema delicado porque estamos definiendo un conjunto cultural muy grande, muy heterogéneo con componentes indígenas y africanos muy fuertes. Sin embargo han prevalecido las influencias de los europeos dominantes originarios, principalmente de la Europa Latina. Por lo que usar el concepto de América Latina ya genera esa distorsión que esta detrás de las doctrinas que niegan la existencia de componentes africanos o nativos en muchas manifestaciones culturales de la región. Siempre hay proyectos de construcción de identidad en dónde se decide construir la música de una determinada nación pasando por encima de los orígenes raciales correspondientes. En México, por ejemplo, existen centenares de sociedades o de culturas pero actualmente no se notan prácticamente las diferencias entre ellas. Todo está bastante homogeneizado. En definitiva, se construye una macro sociedad que tiene algunos géneros representativos. Muchas manifestaciones musicales se pierden y a veces se vuelven a fabricar como pasó con las músicas negras del Perú o de la costa pacífica de Latinoamérica que habían perdido las tradiciones que las sostenían y luego se reconstruyeron conjeturalmente tanto en conservatorios como por parte de músicos populares.

¿Cree que hay una “música argentina”?
Han prevalecido a lo largo de la historia demasiadas teorías que de alguna manera implícita o explícitamente consideraban que lo que hacían las clases altas era superior y lo que hacían las clases bajas era simplemente imitar. La teoría de la imitación, de Gabriel Tarde, era una doctrina sociológica bastante común a principios del siglo XX. Esto desató una especie de pérdida del valor de determinadas músicas que tenían elementos que ostensiblemente venían de abajo, como puede ocurrir con determinadas tradiciones musicales alimentadas por la música que hacían los esclavos. Yo creo que aún persiste cierto descrédito al pensar que puede haber elementos africanos en la rítmica, por ejemplo, del tango o de la milonga. Además existe esa premisa que sostiene que ningún rasgo musical surge de la nada, todo viene de otra parte. La creatividad en las culturas es bastante escasa, no hay tantas clases diferentes de música como las podría haber matemáticamente. La música se hace en función de unos pocos moldes que bueno, después permiten una cantidad de manifestaciones pero con muy pocos grados de libertad. Todavía no se conocen bien los antecedentes del surgimiento del tango, hace falta documentación. Sin embargo, las primeras manifestaciones no sólo revelan una música distinta de la que se hizo después, sino que dan cuenta de una música genérica con muy pocos instrumentos: flautas, tambores y algunos violines, parecida a otras músicas que se hacían en la América Latina e incluso en España. Pelo telefone, el primer disco de los sambas editado en 1917 en Brasil, utilizó por primera vez el término ‘tango’ para denominar su estilo musical. Las dos palabras (samba y tango) tienen una resonancia africana terrible.



Futuro de la Música

¿Cree que la música dejará de ser un producto comercial, a través de un soporte tangible?
La música puede existir sin pasar a un CD jamás. Son todos repositorios virtuales, las cosas ya no tienen existencia fuera de la máquina, físicamente hablando, es el factor por el cual ahora la música pasa por redes, por aparatos. En 10 o 15 años, puede suceder que en un pequeño volumen se encuentre la música que existe prácticamente en todo el mundo. Técnicamente es factible, una máquina que tenga unos cuantos tera-bites puede servir para estos fines. El riesgo de perder al CD, como libro, es evidente. Pero existen alternativas para obtener información y documentación, ya que a través de redes peer-to-peer se puede bajar no sólo la música sino también la información escaneada. Este tipo de cambios recién empiezan, no suceden automáticamente porque también existen intereses concretos. Hay que vender lo que ya está fabricado. Con respecto a la música, toda esta cuestión de una grabación, de un disco, de un soporte, es posible que se disuelva en futuros muy próximos. De por medio igualmente está todo el problema legal. Y lo de las redes, por ejemplo, en las islas Vanuatu (que son paraísos de la piratería, como las islas Caimán son paraísos fiscales) están ubicados estos servidores de Internet. Bien puede suceder que se decida que este sistema es ilegal, y que determinados países lleguen a bloquear el acceso a estas redes. Pero siempre que se establece este tipo de convenciones, se establecen también cuales son los caminos alternativos. Pero estoy convencido que de acá a 10 años, el estado actual va a cambiar mucho. El cambio en las posibilidades de conocimiento es muy grande, hoy se puede tener acceso a la música que se hace en cualquier parte del mundo y se puede escuchar en cuestión de minutos. Son posibilidades que se abren ahora y recién se empiezan a generalizar.

En su libro Antropología de la Música. De los géneros tribales a la globalización, invita a escuchar: “ahora que la música es todavía diversa, antes de que sea demasiado tarde”. ¿Para qué puede ser tarde?, ¿no puede salir algo bueno de este proceso?
Dentro de un tiempo mucha música desaparecerá o se diversificará inmensamente. El proceso de globalización y sobre todo el proceso de integración de la música al mercado es imposible de detener. Se puede demorar un poco, pero son quijotadas en última instancia. Mientras, es necesario preservar, registrar. Todavía existe mucha música ‘rara’ como las bandas de sikuris de la Quebrada de Humahuaca y las doctrinas de Yavi en la Puna. Aunque ambas manifestaciones hayan estado bastante influenciadas por las bandas de percusión prusiana, todavía mantienen un sonido que no es el sonido global del siglo XXI. Estas músicas se pueden llegar a impulsar de alguna manera y pueden contribuir a reforzar el uso de la música como elemento identitario. Esto mismo es lo que sostiene todavía a las bandas de sikuris. No tanto en el caso de las doctrinas: música funcional de la Iglesia que se conserva porque también se mantienen los ritos. En el momento que se pierda la instancia ritual pueden desaparecer músicas enteras.

¿Es posible preservar la música como experiencia real, en sociedades modernas con consumidores pasivos?
El tipo de música que requiere una escucha más activa, un posicionamiento, no es simplemente música para llenar el vacío. Igualmente no creo que se pueda detener el tiempo. Cada época tiene su propia dinámica y en los últimos años estas dinámicas han cambiado mucho más de lo que se podía concebir. El cambio tecnológico y cultural es enorme. Estamos hablando de que casi todos los chamanes tienen sus páginas web y muchos enseñan a hacer canto armónico a tocar los instrumentos chamánicos. Los antropólogos a veces tenemos mas escrúpulos o más intensiones de conservación que los propios actores culturales, a los cuales parece no interesarles que sus propias tradiciones se pierdan. Es bastante característico que los jóvenes dejen de escuchar la música que escuchan los mayores, y prefieran hacer su propia música, que por lo general, es la música de los medios masivos.


Gentileza
http://clubdeldisco.com/sitio/index.php

Página del Profesor Reynoso
http://carlosreynoso.com.ar/