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Crisantemos y Espadas [ Para Miles]




Y en la primavera de la mente absorta y perpleja.
Para todos los dátiles que caen sin misericordia.
Solo un pedazo de brillante bronce alumbra al mundo.

Cuando una fisura en el texto de esa geisha, que hecha todo a perder.
La modernidad en la tumba de Coltrane opta por la soledad del artista.
Y bajo la sombra del níspero irreductible, el jazz universal.
Escupiendo desde el fondo mismo del manantial del deseo.

 

A oscuras.
Como tu piel
Dorado.
Como tu piel

 

En el Tercer Mundo el quejido infame.
La crueldad de la guerra y la naturaleza de Tokyo.
Plebeyo felíz en su planeta y el péndulo.
Especie de mártir en la vereda mística del crimen asesino.
Y el calor del crepúsculo hirviendo de groove...

 

Africa,la trama secreta.Y New York, esperando en Brooklyn.
He incorporado tu acento.Me despido de ella, como todas las mañanas. Con un cachetazo.
No disimulemos entonces el poder letal del fin del siglo.
Confundidos en tono violeta correteando por mis labios.

 

A oscuras.
Como tu corbata de seda.
Dorado.Como el hálito de Betty.
Demasiada mujer.

 

Otros en lugar de nosotros.
Amor y poesía, bien abiertas sus piernas.
" We Have never been modern", con el pasado encima.
Mientras los hombres verdaderos desaparecen en sus voces ensangrentadas , y mejillas de obreros destempladas por la lluvia.

 

Es probable que hoy adopte una nueva forma de caminar.
Es posible que hoy por tu culpa mire mejor.
Es seguro que odie tanto como tu odio odió.
Es necesario hoy soplar de nuevo con el agua al cuello.
Es definitivo mi exitoso paso al más allá.

 

Hedor de muerte cuando las sombras se marchan rumbo al muelle.
Y toda aspereza determina el ocaso del presente marchito.
Es un ruido metálico poniendo en claro con firmeza
Que mal hecho este puto mundo está.

 

Y respiro anhelante de pié frente a mi lápida            
Escrita en ella fecha y hora.
Ante el aplauso del vecindario,caminando vigilante.
Dos minutos antes de mudarse al Detroit en ruinas.

No quedan ahora ojos tristes en la desesperanza.
Si dientes blancos, reluciendo en el callejón.
Sitiados como estámos por el infinito, cada frase muta en monstruo oscureciendo al placer.

 

Y todo esto por tu culpa.
Maldito Miles que me has hecho bien.
Maldito hijo de puta que me has salvado.

 
 

Buenos Aires, 31 de Agosto del año que viene.
Ponele.

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