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De los días, de la espera.



Lo escribo con mi lengua,
lo proclamo con tu pluma

Amar lo inconfesable
Amar a la deriva
El camino por la madrugada
Amar los postigos
la vuelta a la superficie
medicina puntual y su arquitectura

Amar la niebla
no sé, se trata de un espejo, quizá sea un sueño
una soledad completamente diferente
Amar tus pies
Todo esto es una motivación revolucionaria pero
esos días cayeron las fichas
en las lagunas ,y su dirección es indeclinable.

Amar el propósito
Amar al Nilo
No es tarde para marcharse, es justo
La muerte tiene manos con sangre
Amar el anagrama
Amar lo que se percibe
en las cifras que manejan, las colinas
una fragilidad, el trueno, la ilusión

La lealtad llegó a tiempo
toda escritura por la tarde es impotente
Amar no dejarme tan solo
Amar ese orgullo

La fuerza de todo esto es el cielo
Eterno, caprichoso y lleno de polen.
Me adhiero poderosamente a ella, como el nácar
¿a quién pertenezco?, sos libre de nadar conmigo
Amar el capricho
Amar los suburbios

Ante el sueño o el espejismo
un ciudadano empedernido e inconcluso
Muchos fuegos que acechan, y lámparas de hielo.
Dame más vino, más gemidos
Nos ponemos de pié,  pasó cerca el tornado
y en la memoria que abre nuestra ventana
Amar al destino
Amar el fuego
Amar la voz

Amar.
Así entonces debe quedar escrito.
Porque conozco manos que nunca envejecen.


Marcelo Camisay
Septiembre de 2014

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