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Hasta el fin de los tiempos



Tenemos muchos años y moriremos abrazados
fantasmas
danzando en el patio
un océano
árboles sin noticias mías.

Mujeres con niños, está llena la calle
los espejos responden siempre
el universo observa
y todo lazo que ata el agua bendita es mío

Ya no te extraño
fuimos compañeros de celda, de infiernos fabricados
la marea distante, sin importarle el ruego de aquellas plumas de colores.
cinco centavos dispongo y este torpe poema
advierto también otra presencia en palacio
solo una quimera
tres dibujos con sus sombras
penetrando el aire sin desconfianza.

Y  deseo...
dormirnos hasta que nuestros zapatos hablen
desde la plaza, mil besos a las 9 en punto
viene a mi mente cuando el verdugo se niega a ejecutarme
Ese día eterno imaginaba una sábana blanca
una resurrección
una casa llena de pájaros
un crepitar de sueños
Me llevás hoy al límite de mi cuerpo
a una obra perfecta


el futuro, preñado de pasado
el aire, satisfecho de tu risa.


Marcelo Camisay
Septiembre de 2014

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