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Formas de abrazar en restaurantes



Tengo una manera original al caminar
en un mundo incomprensible prendo fuego
te veo subir la escalera
una emergencia del sueño

paz


el presente suena así, cálido
Puede que creas que lo único que pienso es en mirar  estrellas
Pero en verdad me pregunto por los poetas salvajes
esta inmensidad del pañuelo
la forma de las lágrimas
el sabor del consuelo

Manhattan. Una  ciudad ideal para tu silueta.
es tan delicado este momento que no hay espacio ya
esta instintiva audacia , toda escritura, todo clamor
en la lucha por la propia identidad
esa cultura maravillosa de tu pelo
y el individuo escribe en el cuerpo


Mi obra es el camino
estoy borracho
pero estoy limpio.

Adornado de tonterías, subo esos peldaños, resbalo y vuelo
Estás volviendo.... (me alegra), es la locura del sentido común.
Es un pedazo de cobre, achatado en los polos, como el mundo.

—Tiene usted razón, en cuanto den las 3, todos lo mirarán
—¿ y qué debo hacer?
— seguir queriendo, enloquecido y enternecido
—pero eso me dice que todo esto es mentira
—la pasión es una mentira disfrazada...

Luz dentro de tinieblas, marcos de espejos imposibles de quebrar
es un corazón salvaje que no responde a nadie
una madeja de lana sin gatos molestándola
una escoba apoyada en el aire, sin su pared
un viento que no te pega en el rostro
una lluvia que no moja
un reloj que solo da las gracias
una foto de mi, donde no estoy
la casa, iluminada por el adobe, luego de la vendimia
un cuento de Cortázar, leído como Borges
La familia sin abuelos, los gritos sin bocas
el manicomio lleno de margaritas
un pesebre sin Jesús
La luna cubierta de selva


Así parece entonces, que vuelvo sin haber pescado nada.
Pero no es cierto.
Entro a nuestro restaurante preferido


Y te abrazo.



Marcelo Camisay
Septiembre de 2014