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Recomienza su vida en cada huella plebeya



—¿De qué murió?
—De ganas de decírselo
   


escribo en el pétalo de una angustia
engendro garabatos
pero busco ese sonido

que la lluvia visite ese camposanto
yo quedaré atrapado,
entre oraciones,
que luchan
por ser oídas
en el  diamante
donde no está escrita esta última danza
en la impresionante
semejanza de los cuerpos

tallada en madera de velero,
tan parecidos a tus pies,
pequeños mundos
y fe de acero
aquel respiro
aceptando que la muerte está lejos,
tomándose algo en la cantina

fantasía y lugar
lo incalculable
al momento de tipear un manifiesto
es poder decirte las cosas
en mi momento de mayor franqueza

las dunas de Marte
una puesta en escena,
un anhelo
palabra y sonido,
serán hermanos,
lo inédito... como una costumbre del transcurrir

sabremos de la existencia,
del uno y el otro,
por el alisio en los cabellos
por los barrotes
antes de la devastación de la primavera
vamos!...cerremos este trato
gimiendo una canción
cabalgando contra la tiranía
con total naturalidad
en los brazos de la herencia,
de la ilusión,
va a descansar este eterno cariño
cielo perverso
a disposición del milagro
el manto es suficiente
bajo la lluvia,
llegamos a la conclusión que su mano pinta,
pero los colores se mezclan en su corazón

con un espíritu feliz,
ese talento seguirá creciendo
la voz vintage
por último,
el color
naciste valiente
empeñada en la distopía
y tu voz,
hará callar las tempestades
del mundo,
pedirá disculpas
y la cosecha será cantando


perdón por seguir insistiendo,
pero soy una oportunidad


(Para Alejandra Pizarnik)




Marcelo Camisay

Mayo de 2017

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