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La Antorcha.



Pero me estoy confundiendo y me deslizo.
Implacable, La Antorcha, perfecta, dà el grito.
Permanezco entre la vida y la muerte.
Esta historia es la de la vanidad puesta en juego.
Cuando La Antorcha muestra el camino, pieles y violines.
Los deseos no son los mismos.
Son mejores.

La Antorcha es su cama, su living, su interior desvanecièndose.
Su misiòn es llegar a tiempo.
Hacerte creer, confiar. Apagar las ventanas.
Que hora es?, importa la hora? Importa el dìa?
Importa la casa extraña?
Una rosa hasta el cielo es lo que La Antorcha quiere.
Dispuesta al sacrificio, con los trinos de los pàjaros.
Aparta el corazòn de la nostalgia, y es preciso decir la verdad.
La ùnica verdad.
La verdadera.
La color esmeralda.

La Antorcha desarma la melancolìa, invitàndote al jardìn.
Escribe un himno, que quiero cantar.
Cerca de los huesos de mi vanidad.
Con las llaves del cielo en sus manos.
Y podrìa escribir otras cosas, pero en las manos de La Antorcha prefiero dormir.

Tierra hùmeda, esperanza, frente al instante de una gota.
No enfrento a la muerte, solo al desafìo de morir amando.

Con la sangre en las venas de ella
Pinto en mi frente la palabra FÈ
 
 
 
 
Marcelo Camisay ,17 de Noviembre de 2011
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