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Al oeste



Me contaron que es ahí donde el sol busca reparo de su propia luz.
Y entonces ese calor ansiado que necesito, después del conjuro, después del fin del tiempo, está por ese lugar.

Solo llevo tu sur como abrigo, también la sonrisa que escondès ,como brújula.
Tres monedas de plata, algo de incienso y mirra.

Al oeste.
Donde las piedras son enormes, como montañas.
Me verán llegar con una bandera blanca.
Crèanme.

Sucede, simplemente, que todos cambiamos un poco.
Y después de la lluvia, volar es natural.
Buscaré la expresión de los rostros, tocaré todas las manos, invitaré a bailar en ronda, jugaremos a escribir.

Pretendo decretar el fin de los puentes rotos.
Y lo extraordinario de caminar sobre la sal.
Examinar el paso del tiempo, ver nuestros cabellos.
Beber de la sustancia del amor, el aroma de la cultura.
Abrazarnos, en una sincera exaltación de la complejidad.
Abrevar de los recuerdos.

Finalmente.

Yo quisiera, que me recuerden volando al oeste.




Marcelo César Camisay
Buenos Ares, 1 de Febrero, 2012.