Al alba






Contame un cuento, por favor. Al alba.
Vamos a poner de relieve la forma de la distancia.
Evocamos frecuentemente, cerramos los ojos. Cruzamos.
Con los párpados, brotan palabras de caoba.-
Desparramados en la cubierta del marino
Es de día?,  de noche?, lo que sea pero contame un cuento.


Paisaje para ir a buscar.
Tus fotos reveladas, tus regalos, no vamos a desvanecernos.
Antes de eso, todas las montañas se irán a dormir.
Pero respiramos el mismo aire, ese místico y húmedo aire del silencio.

Contame un cuento, por favor. Ahora mismo.
Pido ayuda a los chamanes y me traen tu sonrisa.
No es casualidad.
Tres senderos de sanaciòn, la tuya, una laguna tan hermosa como Buda.
Nuevamente voy detrás de la luz, por eso quiero escuchar.
Te ofrezco una tarde de lluvia,  sea sábado y el tiempo detenido en el tiempo.
Nuestros hijos son el silencio, la paz lograda.
En un festival en el Mediterráneo nuestro origen es el futuro.
Pero quiero oír tu cuento de buenas noches. Lo necesito.

Tus labios murmuran entonces...
"Buscando las formas más directas de expresar lo que siento, intenté varias y desistí;
La poesía puede ser hermosa, subir y bajar en imágenes,
llevarnos de viaje o hacernos volar.
Pero quiero ser directa, no dar rodeos y expresar sin vueltas lo que quiero que escuche tu corazón..."

Y el recorrido continúa, a través del campo, sentado en silencio,
con el pueblo más cercano en la punta de los dedos.
Me reconozco en esa historia, por los rostros de mis hijos.
Por los mundos cristalizados.
Y si me visitaras en mi estrella?,si, ansío algo así.
Pero ahora escucho el relato. Estoy salvado.
Colmado, salpicado, convertido, en mi cuerpo el olor a bruma.
Todas las noches seremos niños.
Y en mi cocina, todos los besos.
Mansa placidez.

La vida humana, el viaje al oeste, la paz del cielo.
Fruta, misteriosa sangre en el mar,
padres y madres de toda maravilla escrita.
Y acordes de plata, acompañándome al encuentro.

No somos los mismos después del cuento.
Estoy dispuesto a encontrarme, ocupar mi casa.
El telón de fondo de todo esto, son las mañanas que nos esperan juntos.

Hasta la nueva historia que te voy a pedir me cuentes.
Para incorporarlo a mi territorio.
Hasta el fin del siglo.



Marcelo Camisay
3 de Octubre, 2012

 

    

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