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Enero se marchó un Octubre






Tienes que ser tu propio jinete
Hasta los cobertizos escapan a la lluvia
Al acostarte, pensar en el Dalai Lama
El próximo. No este
Imagina como los cuchillos abandonan la casa de sus padres, y se transforman
En duraznos
En plegarias
En la lluvia insomne
En la dulzura de tus ojos que se fueron
Regresé a mi cabaña para sentirme vivo
Mirarnos al espejo , volver a reír sin caernos del mapa
Inmigrante, en tiempos de las esferas de caoba
Despierta!

El sol, si, ese sol que tanto quieres, se ha rendido
Apagado en un simple vaso de ron
Borrando todo lo escrito ayer.
Estoy en mi ciudad, de la mano de una fantasía, al calor de la miel.
Te prometo levantar de sus cenizas este árbol
Voy a hacerlo, porque lo leí en el subte
Y creo en esto. Creo en las fronteras.

Creo en la magia
Creo en los tesoros
Creo en el amanecer
Creo en los ciegos
Creo en las miniaturas
Creo en el sonido
Creo en la fortuna
Creo en toda huella
Creo en la paz
Creo en los sábados
Creo en la moda
Creo en la revolución
Creo en las mil y una noches
Creo en la ilusión
Creo en el Oeste
Creo en la honestidad
Creo en la energía
Creo en el odre nuevo
Creo en el vino
Creo en el deseo
Creo en un sueño roto
Creo en el dolor del abandono
Creo en mi triunfo final



Mercurio en la frente, dar un paso en falso, que bello placer
Y escribo....
" Querido Diario.
Hoy,  deje de nacer para siempre..."
Frente al piano, los colores me prometen cosas
Sin embargo, en las bóvedas las nubes esperan
Y esta decepción queda lejana, nunca ausente
Se había enamorado a la distancia de un terciopelo impenetrable

La nostalgia filtra la lluvia
la lluvia se olvida del tiempo
el tiempo permanece callado
Las gotas se hacen tiempo
Nosotros , peregrinos
ese latido tan presente
Buscando la pradera, por el camino del Inca
bajo la aurora boreal
Bajo un mundo asombrado


Marcelo Camisay
Octubre 2013

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