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Mistral


Lo que llamamos vacilaciones elementales
Lo que llamamos casa iluminada
Lo que llamamos esclavitud de la memoria
Lo que llamamos metáfora
Lo que llamamos puñal de plata
Lo que llamamos horizonte eterno



Nos han enseñado a marchitarnos
Nos han enseñado a la distancia
Nos han enseñado a pecar el domingo
Nos han enseñado a envenenarnos
Nos han enseñado el alba del acantilado
Nos han enseñado el dolor del adiós



¿Te has dado cuenta que no he sido esa persona?
¿Te has dado cuenta que amo beber del mar?
¿Te has dado cuenta que nacemos hasta arrepentirnos?
¿Te has dado cuenta que el árbol acaricia?
¿Te has dado cuenta que el sonido es impenetrable?
¿Te has dado cuenta que cazamos escrituras?



Hemos aprendido a atizar el fuego
Hemos aprendido a huir entre la niebla
Hemos aprendido a ver caer la tarde
Hemos aprendido a reconocer los cuerpos
Hemos aprendido a necesitar las huellas
Hemos aprendido a tirar del hilo invisible



De aquí en adelante somos mirlos
De aquí en adelante nacemos
De aquí en adelante estarás en paz
De aquí en adelante amor místico
De aquí en adelante mi casa es tuya
De aquí en adelante la vida es una paloma



Nos quedamos junto a los fantasmas
Nos quedamos junto a esos fríos imposibles
Nos quedamos junto a la oscuridad del sol
Nos quedamos junto a los poemas no escritos
Nos quedamos junto a mis hijos
Nos quedamos junto a esa piedra negra



La vida es un hombre llegando a su trinchera
La vida es un madero ardiendo en la noche
La vida es un buen día y el desayuno esperando
La vida es un momento trágico entre islas de pasión
La vida es un abrazo, caminando por Iruya
La vida es un horizonte que jamás conoceremos.




Todavía podemos la misma noche, en todas partes
Todavía podemos ser matorrales en el sendero
Todavía podemos cantar por la mañana
Todavía podemos ilusionarnos con los cristales
Todavía podemos beber la savia de mi noche
Todavía podemos ser un mistral.




Marcelo Camisay
Noviembre de 2014