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Éxodo de mí



Deseo una mañana
como aquella del norte salvaje.
Recobrar del naufragio mis textos emocionales
Dejar de ser tan mármol como impone la ciudad
Hablo el idioma del farol, del apuro sin prisa del altiplano.

Tal vez un amor
Tal vez la historia universal
Tal vez el anhelo de la superstición
Tal vez lo importante
Tal vez mis pétalos

Recuerdo eficiente, a pesar de las cortinas corridas
Por el hueco de una vasija jujeña te busco;
y te encuentro firmando un pacto
Mi esquina- ochava incluida- es toda para vos;
y también  la forma del algarrobo
no me aburro del archipiélago
con estas  alas que nos llevan
los sabios hablan del éxodo de mi;
mucha  razón tienen
todo es más fácil desde la pirámide.

Asumí recorrer esa distancia
mis trópicos, mi envase humano, la fragata
tan solo deseo una mañana
como aquella del norte salvaje

con el mismo paradigma,
pero otra sintaxis
toda la carne en el asador
todas las cenizas de mañana
toda la puna
la literatura del eco de un olvido
abre con la ternura del oso
encriptado, dentro de la montaña
como un tesoro a punto de ser extraviado para siempre
Las dos cosas.

En estos términos:
vivir sin importarnos la cultura
vivir condenados a acariciarnos
la libertad ha robado corazones
y el olvido salió en la búsqueda
hace un par de años;
camino descalzo por los siete colores
el espíritu; por mar y tierra
necesita un paseo por la plaza mayor
en la hierba donde descansan los gigantes
cada paso dado, es un beso ofrecido
una esperanza, una plegaria inconclusa,
un molino a punto de ser quemado por el sol.

recemos por los muertos del amanecer
la ropa tendida y los huesos
y aquellos que se disputarán nuestras cartas

Vivimos en todas partes,
éramos hebras de algodòn
éramos la noche
el bosque y la lluvia encerrada en el
un poema
el nido del águila
fuimos el significado
las preguntas y respuestas

Acá sigue vivo mi deseo de una mañana
como aquella del norte salvaje




Marcelo Camisay
Enero de 2015

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