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Apogeo





Un día desperté con la sensación de querer algo
y descubrí
que soy hereje de un momento.

No puedo entrar a las palabras justas
y en los párrafos; ya nada me detiene.
a través
de los ojos
de los verbos
las tormentas del verano son tildes; metáforas
ganas de saltar el camino
es todo esto; un descubrimiento
lo que no aprendí
me espera a la vuelta
y me encuentro con la poesía que nunca haré.


Nada evita mirar  la estrella Polar
Estos libros están porque los lápices quieren.
A este lugar; lo extrañaba antes de arribar
Por su iglesia, que no me absuelve
Por mi trono heredado
Por el laberinto.

Además;
nos une el pasado, las formas de las sábanas
el perímetro de tus párpados;
las historias mal contadas
los finales inesperados
el puente de plata
las decepciones;
los misterios
toda apatía resumida en estrofas
las vergüenzas, 
los caminos de medianoche.


Quién sabe si el año que viene vuelvo a leerte
o imaginarte.
En la descripción del paisaje solitario
ese objeto prohibido
es solo tu pañuelo azul.


Llamo la atención como un niño;
para que me tengas en cuenta.
Por si me extravío en la selva de araucarias
o si paso  – tal vez -  a manos del tiempo
espero que esa novela en mis sueños, me cuente todo
algún instante, en el florecer,
las almas iluminadas caminarán por el valle
repartiendo fotos de tu casa
van a pedir mi opinión;
pero me la llevaré a la tumba.


Los pasillos no existen, se apagaron.
sin embargo, lo que llevo encima son las poesías
desde el primer momento;
me doy cuenta que soy un horizonte
bañado en la hierba del cerro estéril
indiferente como el hombre nuevo
escuchando las frases de las uvas,
quedo atrapado en sus destellos
me contienen
me dicen que soy necesario


Que formo parte de los arroyos , las zambas;
los retratos recién pintados;
dan paso al amanecer en el lenguaje de las tribus.
tu mano no me ha dicho adiós
mis pies avanzan por la playa
soy un centinela , un inseparable
Allí, en la única libertad
donde estamos encarcelados
anida el verde musgo de mi savia.



el deseo
mis deseos
tu deseo
los deseos
un deseo




Marcelo Camisay
Febrero de 2015

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