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Parkour




Claro que quiero hablar de estas cosas
Con edificios que vuelan
Pensando en las tinieblas
del olvido
Demostrándome todo el tiempo
que puedo llegar
seguir creyendo
como un niño desolado

Cada paso que damos dentro de la ciudad
Cada centímetro de angustia
Cada nivel de exposición
Cada gota en la palma de tu mano
Cada espectro
Cada retórica

Quiero charlar entonces;
De las madrugadas despertando con sangre en la frente
Decirte que me has salvado,
pero mi breve eternidad corre peligro
No hay instante en que no sienta
un hombrecito a mis espaldas
Me invita un trago...
y le digo que más tarde.

Es tiempo para que me digas ahora
que es el amor
como pensás alterar el tiempo
como el mar vence las distancias
el color del mármol
los brazos cansados de los ciegos que nos miran
¿Detenernos frente al crepúsculo?
¿Beber hasta caer muertos de risa?
Sentado junto a mi piedra favorita
veo de a poco;
los últimos suspiros
Los inmortales
Ellos, los fabricantes de plegarias.

Caminar es perderse en la ciudad,
tocar los bordes de las ochavas.
saltar al vacío, entrar en ventanas
hacer equilibro en las sombras
dar una vuelta sin importar
la gravedad
la lana de tu bufanda
las caricias del acero

Sentir el miedo por el esplendor de la espada
Imaginar que no hay futuro,
pero hacerlo hoy.
El pasadizo secreto y el espejo
Patria y Resurrección.
Finalmente, después del deseo
la brisa informa que esta hora
ha llegado para ambos.

Cada paso que retrocedimos.
Cada estrella perdiéndose en la tormenta.
Cada espíritu hecho de arena, despedazado por el cinismo.
Cada cruz, cada lecho vacío
Cada nueva noticia
Cada teatro

Baja una profunda oscuridad,
busco la solución a tus problemas
Hay más sangre de la que imaginaba
He rozado tu boca una y mil veces
el mismo rostro salpicado de lágrimas
otras mil veces más.

Existe una ley que gobierna todo, pero estoy ciego de amor
Hay una luz!
Esa es mi única respuesta.



Marcelo Camisay
Marzo de 2015